Las agremiaciones a nivel nacional representan un vínculo directo de las organizaciones agrupadas para mantener al unísono diálogos con el Estado. Esto permite que se tomen decisiones, se analicen políticas, se formulen propuestas y se comunique de manera directa entre las organizaciones, el Estado y los connacionales sobre factores económicos, sociales o ambientales que puedan afectar el bienestar social.

De este modo, se indica desde los organismos gubernamentales a las agremiaciones como parte esencial de la distribución de poderes para la toma de decisiones socioeconómicas: las agremiaciones pueden fortalecer o limitar el accionar de presidencia frente a las decisiones macroeconómicas y en menor medida microeconómicas, entregando informes, notas, por medio de memorias de eventos académicos o siendo interlocución directa entre presidentes de las agremiaciones y ministros.

Se debe reconocer que las agremiaciones no solo se gestan como empresariales, también existen las de ámbito social; sin embargo, históricamente ambas formas de organización, nacen en momentos coyunturales socioeconómicos que afectan la calidad de vida de los colombianos: La Federación Nacional de Cafeteros se creó en 1927 debido a la caída del precio por la superproducción de café en Latinoamérica y la falta de competitividad de los pequeños productores; por su parte la primera agremiación social denominada Confederación de Trabajadores de Colombia en 1936, debido a la crisis de derechos laborales ocasionada por el fenómeno de las bananeras.

Sin embargo, las agremiaciones sociales han estado destinadas a la protección de los derechos laborales y han perdido influencia en factores socioeconómicos que afectan el buen vivir de los Colombianos; las agremiaciones sociales no solo deben satisfacer la
demanda por su discusión del salario mínimo y los derechos laborales, sino en la forma en cómo se analiza, se influye y se fomenta las capacidades adquisitivas, el acceso a servicios o bienes y la estabilidad sociolaboral.

De este modo, las agremiaciones sociales deben generar espacios de discusión plurales, análisis y documentos técnicos con rigor, eventos académicos con invitados de todas las esferas políticas o económicas y acciones que se puedan ejecutar en el marco de la estabilidad fiscal. Las propuestas de las agremiaciones sociales deben ser sinceras con el bienestar colectivo y el rigor técnico en favor de todos los actores de la nación: empresarios, colaboradores y función pública para fomentar el bienestar social. Esto permitirá no solo recurrir a la movilización social, la cual, a menudo, interrumpe el enlace colectivo entre gobierno y gremio, sino construir capacidad de influencia y toma de decisiones mediante una comunicación fluida y constante con la presidencia.

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