En una sorpresiva acción de inspección efectuada en la capital del departamento de Nariño, la Superintendencia Nacional de Salud adoptó drásticas medidas de vigilancia y control contra los prestadores de servicios farmacéuticos que atienden a los afiliados de la Nueva EPS. La intervención, liderada directamente por el superintendente nacional de Salud, Daniel Quintero, responde al alarmante volumen de reclamaciones interpuestas por la ciudadanía ante las reiteradas barreras de acceso en la dispensación de tratamientos esenciales.

Como consecuencia inmediata del hallazgo de múltiples irregularidades, el ente de control gubernamental notificó formalmente a la dirección regional de la aseguradora sobre la imposición de un perentorio plazo máximo de 48 horas para subsanar y resolver de manera definitiva la situación de todos los usuarios afectados por la escasez y los retrasos en la entrega de insumos médicos.

Hallazgos críticos e insatisfacción en la atención al usuario

Durante el recorrido e inspección sin previo aviso por los diferentes establecimientos de provisión de medicamentos en Pasto, la delegación técnica de la Superintendencia constató de primera mano el drama que afrontan diariamente los pacientes. El superintendente Quintero enfatizó que las fallas detectadas no corresponden a retrasos menores, sino a prolongadas deficiencias administrativas que vulneran directamente el derecho fundamental a la salud de la población vulnerable. Entre los casos más preocupantes expuestos por la entidad se encuentran personas de la tercera edad y pacientes crónicos que reportaron esperas de varios meses para recibir elementos de primera necesidad como la insulina, indispensable para el manejo de cuadros de diabetes avanzados.

A las demoras crónicas en los despachos farmacológicos se sumó el inconformismo institucional respecto a los protocolos de servicio al cliente manejados por los prestadores locales. De acuerdo con el pronunciamiento del funcionario nacional, las anomalías e incomodidades en la calidad de la atención no solo afectaron a los afiliados recurrentes que realizaban extensas filas, sino que las conductas displicentes se extendieron e hicieron evidentes de igual forma hacia los propios equipos de auditoría de la Superintendencia que se encontraban adelantando las diligencias de control.

Ultimátum institucional y posible relevo de operadores

Ante la gravedad del panorama asistencial verificado, la Superintendencia Nacional de Salud ordenó el inicio inmediato de una medida de vigilancia especial dirigida de forma específica al operador y gestor farmacéutico aliado de la Nueva EPS. Tras sostener un encuentro de carácter urgente con las directivas regionales de la mencionada entidad promotora de salud, Quintero fue enfático en recordar las esferas de responsabilidad que contempla el ordenamiento jurídico del sistema sanitario en el país. El superintendente aclaró que la obligación indelegable de garantizar la continuidad, integralidad y oportunidad de los tratamientos médicos recae de forma exclusiva sobre la EPS, independientemente de los convenios comerciales que esta decida suscribir con terceros.

Bajo esta premisa jurídica, el organismo estatal advirtió que las soluciones exigidas deben aplicarse sin dilaciones. En caso de determinarse que el operador contratado actualmente en el departamento de Nariño carece de la suficiencia logística o de la solvencia operativa necesaria para acatar la correcta prestación de los servicios farmacéuticos, la Nueva EPS tendrá la obligación de proceder con la rescisión del contrato y la consecuente vinculación de una nueva organización empresarial que sí demuestre la idoneidad para respaldar la atención de los pacientes.

Plazos fijados para la reestructuración del servicio en Nariño

El cronograma de intervención delineado por la Superintendencia de Salud contempla dos fases de obligatorio cumplimiento. La primera exige mitigar las contingencias de los usuarios críticos censados durante la visita de inspección en un marco de 48 horas. La segunda fase establece una ventana máxima de un mes calendario para que la Nueva EPS y sus aliados comerciales corrijan de raíz los cuellos de botella organizacionales y logren la completa estabilización en los inventarios y flujos de entrega de insumos esenciales que registran fallas generalizadas, tales como suplementos nutricionales, pañales y medicamentos del plan de beneficios.

Para contextualizar el nivel de las anomalías evidenciadas en Pasto, el jefe de la cartera de control contrastó la experiencia local frente al desempeño de otros gestores farmacéuticos pertenecientes a entidades promotoras de salud que hoy en día se encuentran bajo esquemas de intervención estatal. Según detalló Daniel Quintero, en dichos puntos de distribución alternos los reportes y evaluaciones consignadas por los ciudadanos arrojaron índices notablemente positivos, lo que comprueba que las dificultades y bloqueos detectados en este prestador en particular obedecen a fallas de gestión corregibles y no a problemas estructurales insalvables del sistema general.

Al cierre de su comparecencia oficial ante los medios de comunicación regionales, el superintendente nacional de Salud lanzó una última advertencia, señalando que las acciones de vigilancia del Estado no se darán por concluidas con la evacuación de soluciones meramente paliativas o coyunturales orientadas a mitigar denuncias aisladas. El organismo mantendrá un monitoreo técnico permanente hasta constatar una transformación estructural e integral en los mecanismos de atención al público del departamento, cerrando el paso a las barreras de acceso que ponen en riesgo la vida de los afiliados.

Entérate con El Expreso