El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, reafirmó su respaldo absoluto al presidente ruso, Vladímir Putin, al prometer apoyo “incondicional” a todas las decisiones y políticas impulsadas desde el Kremlin. El compromiso quedó plasmado en una carta enviada esta semana al mandatario ruso y difundida por la agencia estatal norcoreana KCNA.

En el mensaje, Kim destacó el valor personal y político de su relación con Putin, a la que describió como la más importante de su trayectoria internacional. Según el líder norcoreano, su respaldo a Rusia será constante y no estará sujeto a cambios, subrayando una lealtad que trasciende lo diplomático y se proyecta en el terreno estratégico.

La misiva fue enviada en respuesta a un mensaje previo del presidente ruso, que habría sido remitido con motivo del cumpleaños de Kim Jong-un, celebrado el 8 de enero. Este intercambio se produce en un contexto de fortalecimiento acelerado de los vínculos entre ambos países.

La relación entre Moscú y Pyongyang se consolidó formalmente en junio de 2024, cuando ambas naciones firmaron un tratado de asociación estratégica que incluye una cláusula de defensa mutua en caso de agresión externa. El acuerdo abarca áreas clave como cooperación militar, comercio, tecnología y seguridad.

Tras la firma de ese pacto, servicios de inteligencia de Corea del Sur y de países occidentales comenzaron a alertar sobre el despliegue de tropas norcoreanas en apoyo a la ofensiva rusa en Ucrania. Meses después, el propio Kim reconoció públicamente la participación de efectivos norcoreanos, justificándola en los términos del tratado firmado con Moscú.

Desde el Kremlin, Putin expresó su agradecimiento por la colaboración de Corea del Norte, destacando el “espíritu de camaradería y solidaridad” demostrado por Pyongyang. En declaraciones oficiales, el presidente ruso valoró el respaldo político y operativo recibido por parte del régimen norcoreano.

En diciembre, Kim Jong-un precisó que parte de sus tropas realizaban tareas de desminado en zonas cercanas al frente, específicamente en la región rusa de Kursk. Sin embargo, informes de inteligencia surcoreanos estiman que alrededor de 15.000 soldados norcoreanos han sido desplegados para apoyar a Rusia en distintas funciones vinculadas al conflicto.

A cambio, Corea del Norte habría recibido asistencia económica, tecnología avanzada y suministros estratégicos, en un intercambio que refuerza su capacidad militar y mitiga parcialmente el impacto de las sanciones internacionales.

Con esta declaración de apoyo total, Kim Jong-un deja claro que la alianza con Rusia es uno de los pilares centrales de su política exterior, en un escenario global marcado por la guerra en Ucrania, la rivalidad con Occidente y el reordenamiento de los bloques geopolíticos.

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