El Parlamento Europeo dio un paso decisivo hacia la creación de centros de deportación de migrantes en terceros países al aprobar este jueves el reglamento de Retornos, con 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones. La normativa permitirá a los Estados miembros deportar a migrantes a estos centros, siempre que existan acuerdos previos y se respete el principio de no devolución.
Tras la votación, comenzarán los llamados trílogos, donde la Comisión Europea, el Consejo de la UE y el Parlamento negociarán el texto final. El primer encuentro se celebró el mismo jueves bajo la coordinación de Malik Azmani, representante de Renovar Europa.
El reglamento de Retornos introduce varias medidas clave:
- Posibilidad de deportar migrantes a centros de retorno en terceros países distintos a su lugar de origen.
- Internamiento de migrantes por hasta 12 meses, prorrogable otros 12 si no colaboran o hay retrasos administrativos.
- Sanciones para quienes no cooperen, desde la retirada de prestaciones hasta penas de prisión.
- Deportación prioritaria para migrantes considerados riesgo para la seguridad pública o nacional, con posible prohibición de entrada indefinida.
- Apelaciones judiciales que no paralizan automáticamente la expulsión salvo decisión expresa del juez.
Se asegura que los terceros países deben respetar los derechos humanos y no se permitirá el internamiento de menores no acompañados.
Partidos socialdemócratas, verdes y de izquierda criticaron el reglamento por considerarlo un giro hacia políticas de extrema derecha, inspirado en el modelo de detención masiva de ICE en Estados Unidos. Señalaron que los centros de retorno podrían derivar en detenciones prolongadas y violaciones de derechos fundamentales.
Ana Catarina Mendes, vicepresidenta del Grupo Socialistas y Demócratas, afirmó que “lo que estamos viendo no es un enfoque europeo equilibrado, sino un giro político impulsado por la extrema derecha”.
Por su parte, fuentes del Partido Popular Europeo aseguraron que los países anfitriones de estos centros deberán cumplir estrictos filtros y que se prevén consecuencias para quienes no los cumplan.
El reglamento de Retornos, aunque no es una directiva, se considera uno de los pilares de la política migratoria de la Unión Europea, en un momento de creciente presión migratoria y debate sobre seguridad y derechos humanos.

