El sistema de identificación internacional en el país atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el anuncio del cambio de operador. La transición del modelo de expedición de pasaportes en Colombia, que inició formalmente bajo la dirección del Gobierno Nacional, ha generado una ola de dudas e investigaciones judiciales. Tras casi dos décadas de gestión por parte de la firma Thomas Greg & Sons, la entrada de la Imprenta Nacional como actor principal ha estado marcada por retrasos y cuestionamientos sobre la procedencia real de las libretas.

La controversia se intensificó luego de que organismos de control pusieran bajo la lupa los convenios internacionales suscritos para garantizar la continuidad del servicio. A pesar de los esfuerzos oficiales por presentar el cambio como un avance hacia la soberanía tecnológica, la realidad operativa muestra un panorama distinto. Actualmente, la producción no se realiza íntegramente en territorio nacional, lo que ha motivado alertas tempranas sobre posibles incumplimientos contractuales y falta de transparencia en la cadena de suministros.

El proceso de impresión de las libretas se adelanta actualmente con el apoyo de naciones como Portugal y Francia, mientras la entidad estatal colombiana adecúa su infraestructura. Se espera que la Imprenta Nacional asuma eventualmente la personalización y custodia total de los documentos, pero el camino hacia ese objetivo parece estar lleno de obstáculos técnicos. La falta de una fecha clara para la circulación masiva del nuevo diseño ha generado incertidumbre entre los ciudadanos que requieren el documento para sus viajes internacionales.

Desde el sector oficial se defiende la legalidad del convenio interadministrativo, argumentando que este permitirá una transferencia de conocimiento vital para el país. Sin embargo, la presión política y judicial no cede, involucrando a figuras de alto perfil en el gabinete ministerial. La situación ha escalado hasta el punto de generar demandas que buscan anular los acuerdos vigentes, poniendo en riesgo la estabilidad de un trámite esencial para la movilidad de los colombianos en el exterior.

La opinión pública observa con atención cómo se resuelven estas fallas logísticas que amenazan con colapsar el sistema de citas. La promesa de un servicio más eficiente y económico sigue en el aire mientras se agotan las existencias del anterior proveedor. La coordinación entre las diferentes entidades responsables será determinante para evitar que el cambio de modelo se convierta en una crisis diplomática o administrativa de mayores proporciones para el Estado.

¿Qué irregularidades detectó la Procuraduría en la fabricación de las libretas?

La Procuraduría General de la Nación ha emitido alertas contundentes respecto al origen de los insumos utilizados en el nuevo sistema. Según las investigaciones preliminares, se ha detectado que una gran parte de las libretas oficiales no provienen exclusivamente de los socios estratégicos anunciados inicialmente. Esta discrepancia en la cadena de producción sugiere una falta de control por parte de la Imprenta Nacional sobre quién es el fabricante real de los documentos de identidad.

El ente de control advirtió que las libretas estarían llegando de un país diferente a Portugal, lo cual contradice los términos establecidos en el contrato de cooperación internacional. Esta situación ha generado suspicacias sobre la seguridad de la información y la calidad de los materiales empleados en un documento de tan alta relevancia. El organismo ha solicitado informes detallados para esclarecer por qué se permitió la entrada de terceros actores en un proceso que debía ser estrictamente controlado.

Adicionalmente, se investiga si el costo de producción bajo este esquema híbrido es realmente inferior al modelo anterior, como ha sostenido el Ejecutivo. Las demoras en la entrega de los primeros lotes de prueba refuerzan la tesis de una improvisación en la implementación técnica. La Procuraduría sostiene que el país no puede quedar supeditado a intermediarios cuya participación no fue debidamente socializada ni auditada desde el comienzo del proyecto.

La falta de capacidad instalada en la Imprenta Nacional es otro de los puntos críticos señalados por el Ministerio Público. Se cuestiona cómo una entidad sin experiencia previa en la fabricación de documentos de alta seguridad pudo recibir tal responsabilidad sin un plan de contingencia sólido. Esta brecha operativa es la que ha obligado a depender de fábricas en Francia y otros puntos de Europa, alejando el objetivo de la autonomía tecnológica prometida.

Finalmente, las investigaciones buscan determinar si hubo omisiones por parte de los supervisores del contrato al permitir estas alteraciones en el flujo de trabajo. La seguridad nacional está en juego, ya que el pasaporte es un documento que cumple con estándares internacionales de la OACI que no pueden ser vulnerados. La transparencia en cada etapa de la fabricación es una exigencia no negociable para mantener la credibilidad del documento colombiano en las fronteras globales.

El papel de la Imprenta Nacional y el acuerdo con Portugal ante las críticas

La Imprenta Nacional ha respondido a los cuestionamientos asegurando que el convenio con Portugal busca que Colombia aprenda a producir sus propios documentos. La entidad enfatiza que se trata de un proceso de transferencia de tecnología que no se logra de la noche a la mañana. Según su versión, la colaboración internacional es el primer paso necesario para instalar una planta de producción propia que cumpla con todos los requisitos de seguridad modernos.

El Gobierno defiende que este modelo reduce la dependencia de una única empresa privada, fomentando la competencia y el control estatal sobre los datos biométricos. No obstante, las críticas persisten debido a que la adecuación de instalaciones ha tomado más tiempo del previsto. Los detractores señalan que se debió fortalecer la capacidad técnica antes de finalizar abruptamente los contratos con proveedores que tenían una logística ya probada y eficiente.

En términos de costos, el Ministerio de Relaciones Exteriores sostiene que el nuevo esquema permitirá ahorros significativos a largo plazo para el erario público. La intención es que el pasaporte colombiano sea uno de los más seguros de la región mediante la incorporación de nuevos chips y materiales policarbonatados. A pesar de estas promesas, el flujo actual de expedición se mantiene bajo una presión constante debido a la incertidumbre sobre el stock de libretas disponibles para los próximos meses.

La participación de Francia en el proceso ha sido justificada como un respaldo técnico necesario debido a la complejidad de las medidas de seguridad requeridas. Sin embargo, la falta de claridad sobre los términos exactos de esta triangulación comercial ha alimentado el debate en el Congreso de la República. Los legisladores exigen que se publiquen los anexos técnicos de los convenios para verificar que no se estén pagando sobrecostos por servicios que Colombia podría realizar de manera directa.

Mientras se resuelven estas dudas, la entidad continúa con las pruebas de personalización en su sede principal. El éxito del modelo dependerá de que la Imprenta Nacional logre demostrar, con hechos y documentos en mano, que tiene el control total de la cadena de valor. La confianza de los ciudadanos y de la comunidad internacional en la integridad del pasaporte colombiano es el activo más valioso que debe protegerse en medio de esta transición administrativa.

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