Las autoridades del departamento de Antioquia confirmaron en la tarde del lunes 31 de agosto el hallazgo del cuerpo sin vida de la menor Michelle Dayana Chavarría, de seis años de edad, quien había sido reportada como desaparecida desde el pasado 24 de agosto en la zona rural del municipio de Buriticá, ubicado en el occidente del departamento.
El pronunciamiento oficial fue realizado por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, a través de sus canales institucionales, donde expresó sus condolencias a los familiares de la niña. El mandatario regional solicitó a las autoridades judiciales emplear toda la capacidad operativa para determinar las circunstancias precisas del fallecimiento y esclarecer si existen responsabilidades penales en el hecho.
La pequeña Michelle Dayana, quien presentaba una condición médica de autismo que le impedía comunicarse verbalmente, además de sufrir cuadros de epilepsia que requerían medicación diaria, desapareció en la mañana del lunes 24 de agosto en el sector conocido como Cristo Rey. La urgencia por su localización activó una alerta máxima entre los organismos de socorro debido a sus necesidades de salud particulares.
Detalles de la desaparición y las primeras diligencias
De acuerdo con las declaraciones entregadas por su madre, Juvany Chavarría, a medios locales, los hechos ocurrieron alrededor de las 9:55 a. m. cuando dejó a la niña en el patio exterior de su vivienda mientras se dirigía a la cocina. Al notar su ausencia, la familia inició una revisión del área perimetral.
En el lugar hallaron el calzado de la menor cerca de un muro limítrofe y procedieron a rastrear huellas de pies descalzos por la zona circundante durante cerca de una hora. En el marco de las indagaciones preliminares, una cámara de seguridad instalada en un establecimiento comercial cercano registró el paso de la niña hacia las 10:05 a. m. En el video se observaba a la menor ingresando al inmueble y posteriormente desplazándose con dirección a una zona de vegetación.
Al día siguiente de la desaparición, unidades caninas adiestradas para el rastreo de personas se sumaron a las labores en el terreno. Los perros siguieron el rastro del olor corporal a través de las prendas de la niña en sentido ascendente por la montaña, perdiendo la traza metros más adelante. Esta situación llevó a los investigadores y a los familiares a considerar la hipótesis de una posible intervención de terceros.
La situación de la familia se complicó al cuarto día de la búsqueda, cuando la abuela de la menor denunció públicamente haber recibido llamadas extorsivas por parte de desconocidos. Según el testimonio, los interlocutores exigieron la suma de $300.000 pesos a cambio de la supuesta entrega de la niña. A pesar de que la familia realizó la consignación del dinero solicitado bajo presión, la menor no fue devuelta y las comunicaciones intimidatorias continuaron durante los días posteriores.
Durante el desarrollo de las investigaciones, la difusión de material en redes sociales generó tensiones en la comunidad local. Un video en el que un adolescente de 16 años aparecía acompañando a la menor desencadenó señalamientos en su contra por parte de algunos pobladores. La madre del joven, Dahiana Rodríguez, aclaró en entrevista con La FM que el adolescente simplemente había retirado a la niña del patio y la había acompañado hasta la entrada de una vivienda en la parte alta del sector, donde otros testigos la vieron continuar sola hacia el sector de Cristo Rey. Debido a constantes hostigamientos y amenazas de fallecimiento vía telefónica, la familia del adolescente decidió trasladarlo fuera del municipio para salvaguardar su integridad física.
El operativo de búsqueda y la fase judicial
El despliegue para dar con el paradero de Michelle Dayana abarcó diversas fases técnicas y operativas. En los primeros días, los Bomberos de Buriticá y Sabaneta adelantaron recorridos terrestres exhaustivos, acompañados por búsquedas aéreas mediante drones de la empresa Continental Gold equipados con tecnología de detección térmica para rastrear el calor corporal en áreas boscosas.
A mitad de la semana, las acciones se complementaron con actividades comunitarias que incluyeron la distribución de volantes e información en emisoras de radio locales. Ante la falta de resultados inmediatos, la Gobernación de Antioquia fijó una recompensa de hasta 50 millones de pesos para la persona que aportara información veraz que permitiera la ubicación de la menor.
Al cumplirse una semana de la desaparición, la investigación asumió un carácter coordinado a nivel nacional bajo la dirección de un grupo especializado de la Policía de Infancia y Adolescencia y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación. El equipo interdisciplinario estableció mesas de trabajo para analizar los elementos materiales probatorios, efectuar la intervención de líneas telefónicas y descartar hipótesis sobre el caso.
El operativo concluyó en la tarde del lunes 31 de agosto, aproximadamente a las 6:00 p. m., cuando los equipos de búsqueda hallaron el cuerpo de la niña en una zona rural del municipio. Expertos forenses asumieron las labores de inspección técnica del cadáver para trasladarlo a la sede del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde se determinarán las causas exactas del fallecimiento.


