Una motocicleta cargada con explosivos fue detonada en la noche del Viernes Santo frente a la estación de Policía del municipio de Briceño, en el norte del departamento, en un hecho que dejó un uniformado herido y provocó daños estructurales en la sede policial y en su entorno. La explosión, ocurrida en plena zona urbana, generó pánico entre los habitantes y obligó a un despliegue inmediato de las autoridades.

El patrullero Mario Felipe Mercado Garai resultó lesionado en una de sus rodillas, al parecer con fractura, y fue trasladado a un centro asistencial, donde permanece fuera de peligro. Tras la detonación, la zona fue acordonada mientras unidades de la Policía iniciaron las primeras labores de verificación e investigación para esclarecer lo sucedido.

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificó el hecho como un ataque terrorista y advirtió sobre el deterioro de las condiciones de seguridad en esta subregión. Según el mandatario, en el área hacen presencia estructuras armadas ilegales como el Clan del Golfo y frentes de las disidencias de las Farc, entre ellos el frente 36, asociado a alias Calarcá.

De acuerdo con reportes preliminares, la explosión se produjo cerca del parque principal y afectó tanto instalaciones policiales como vehículos estacionados en el sector. Algunas versiones indican que, además de la motocicleta con explosivos, se habría registrado el lanzamiento de un artefacto contra motos oficiales, lo que incrementó el impacto del ataque en la infraestructura.

Tras el atentado, el director de la Policía Nacional, William René Salamanca, rechazó los hechos y aseguró que se trata de una acción que atenta contra la institucionalidad y la seguridad ciudadana. El alto oficial afirmó que la respuesta será contundente y que se avanzará en la identificación y judicialización de los responsables.

Como medida inmediata, las autoridades locales decretaron toque de queda en el municipio y adoptaron restricciones a la movilidad, incluyendo la prohibición de estacionar motocicletas en vías públicas y limitaciones al parrillero. Estas decisiones buscan reforzar el control territorial y prevenir nuevos hechos de violencia en los próximos días.

El atentado vuelve a poner en evidencia la complejidad del orden público en el norte de Antioquia, una zona donde confluyen varios actores armados ilegales y donde, pese a avances registrados en años anteriores, persisten riesgos asociados al conflicto. Las autoridades mantienen presencia reforzada en el municipio mientras avanzan las investigaciones para determinar la autoría del ataque.

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