Una prolongada e intensa serie de eventos telúricos y fracturamientos rocosos ha vuelto a encender los protocolos de emergencia en el suroccidente colombiano. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó que, entre el mediodía del sábado 12 de septiembre y la tarde del domingo 13 de septiembre de 2026, el volcán Puracé registró un total de siete emisiones de ceniza acompañadas por señales sísmicas continuas. Ante este escenario, la entidad estatal oficializó que el complejo volcánico se mantiene de manera preventiva en alerta Naranja.
Entre las columnas de gases y material particulado reportadas en la zona de influencia, la manifestación de mayor envergadura se produjo a las 8:59 a. m. del domingo. En ese instante, la columna eruptiva alcanzó una altura de 1.200 metros sobre el nivel del cráter principal, con un patrón de dispersión direccionado hacia el noroccidente del departamento.
La magnitud del fenómeno fue apreciada directamente por habitantes de diversos sectores del municipio de Puracé, así como por la población de la vereda Río Blanco, en la jurisdicción de Popayán, y en puntos estratégicos de la zona urbana de la capital caucana. Reportes ciudadanos adicionales constataron la precipitada caída de ceniza fina sobre los prados y techos de las veredas Hato Viejo, Hispala y 20 de Julio, al igual que en la cabecera del corregimiento de Coconuco.
Sismicidad interna y deformación del suelo
De acuerdo con el boletín del SGC, la actividad interna del edificio volcánico sigue caracterizándose por la concurrencia de sismos de baja y media profundidad relacionados directamente con la dinámica de fluidos en los conductos. Los instrumentos de medición detectaron múltiples eventos de largo periodo (LP) y vibraciones prolongadas conocidas como pulsos de tremor volcánico (TR), localizados justo debajo del cráter a profundidades inferiores a un kilómetro.
Paralelamente, los geólogos identificaron eventos de fracturamiento de roca —denominados sismicidad volcano-tectónica (VT)— focalizados a una distancia de entre 12 y 15 kilómetros al nororiente de la cima del Puracé, con profundidades de hipocentro que oscilan entre los 6 y 11 kilómetros.
Este comportamiento geológico de fondo ha desencadenado otros factores de análisis para los especialistas:
- Deformación topográfica: Persiste un proceso de deformación lenta de la superficie del suelo que abarca el perímetro comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
- Monitoreo de gases: Se registran emanaciones constantes de dióxido de azufre ($SO_2$), al tiempo que las estaciones en tierra confirman un incremento progresivo en la concentración de dióxido de carbono ($CO_2$).
- Anomalías térmicas: Pese a los sismos y la salida de material en superficie, el análisis de plataformas satelitales no evidenció anomalías térmicas o puntos calientes anormales en el fondo del cráter.
Los parámetros globales medidos durante las últimas semanas sobrepasan con holgura los límites de la línea base tradicional del macizo. Por este motivo, las autoridades científicas fundamentan el nivel de alerta Naranja, el cual denota una alteración crítica en la dinámica natural del volcán.
Recomendaciones oficiales y permanencia del nivel de riesgo
El organismo técnico aclaró a la opinión pública que situarse en alerta Naranja implica la posibilidad constante de fluctuaciones temporales en la intensidad del fenómeno. Que la actividad disminuya momentáneamente durante determinados días no representa un retorno directo a la estabilidad o la calma.
Para que la clasificación descienda de nuevo al nivel Amarillo, se requerirá una ventana de observación prudencial en la que se comprueben tendencias sostenidas de normalización técnica.
«Invitamos a las comunidades a evitar compartir información relacionada con la actividad del volcán si esta no proviene del Servicio Geológico Colombiano o de las entidades que conforman el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres», puntualizó la institución estatal en su informe técnico.
En paralelo a la restricción informativa para evitar pánicos infundados, los cuerpos de socorro y el SGC emitieron un estricto paquete de prevenciones para la población local y los visitantes:
- Restricción de acceso: Se prohíbe terminantemente el tránsito o acercamiento a las zonas altas y áreas de cráter de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
- Alejamiento de los cauces: Se insta a mantener distancia de las cabeceras y cuencas de los ríos que nacen en estos picos elevados. La expulsión imprevista de rocas, material piroclástico y pirocumulus de ceniza podría generar represamientos violentos o flujos de lodo (lahares) de alcance local.
- Protección respiratoria: Utilizar mascarillas o pañuelos húmedos en las zonas urbanas y rurales donde la ceniza continúa precipitando sobre la población.
Las autoridades del departamento del Cauca y de los organismos de socorro locales se encuentran en alistamiento preventivo activado para atender cualquier variación intempestiva en los conductos de la cadena volcánica.


