El Ejecutivo colombiano ha ratificado su decisión de acudir a la segunda instancia judicial para controvertir una reciente sentencia que condiciona las operaciones militares aéreas en zonas con presencia de menores de edad. Desde el Ministerio del Interior se sostiene que la norma actual dificulta el accionar de las Fuerza Públicas y podría otorgar ventajas territoriales a las estructuras criminales.

Una controversia en el corazón de la estrategia militar

El debate jurídico y político gira en torno a las restricciones impuestas a las Fuerzas Militares para ejecutar bombardeos aéreos cuando se detecte la presencia de niños, niñas y adolescentes reclutados de manera forzada por organizaciones al margen de la ley.

El fallo judicial establece que toda operación de esta índole debe suspenderse de manera obligatoria cuando se cuente con información “cierta, objetiva o razonablemente verificable” sobre la presencia de menores en los campamentos o áreas de objetivo.

Ante esto, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, manifestó que, si bien las decisiones de la justicia se respetan, esta determinación en particular genera serios inconvenientes operativos. El funcionario cuestionó la ambigüedad del concepto jurídico de información “razonablemente verificable”, señalando que no hay claridad sobre si esto abarca meros indicios, rumores o informes provenientes de fuentes específicas, lo que terminaría paralizando los operativos del Ejército.

Entre la protección infantil y la ventaja táctica del crimen

Para el Gobierno Nacional, la protección de los menores de edad constituye un mandato prioritario que debe cumplirse con la mayor rigurosidad posible. No obstante, el Ejecutivo argumenta que el estándar tan amplio impuesto por la decisión judicial resulta “absurdo e inconstitucional”, ya que corre el riesgo de ser instrumentalizado por los propios grupos al margen de la ley.

Según la visión de la administración, las estructuras armadas ilegales —que incurren de manera sistemática en el reclutamiento forzado de menores— podrían utilizar deliberadamente a la infancia como un «escudo humano». De esta manera, la sola presencia de jóvenes en sus filas se convertiría en una estrategia deliberada para consolidar el control sobre ciertos territorios e impedir de forma absoluta la respuesta aérea del Estado.

Por estas razones, el Gobierno confirmó la interposición del recurso de apelación para lograr una revisión del fallo que concilie la protección efectiva de la niñez con la capacidad operativa de la Fuerza Pública.

Escenario de las operaciones aéreas en la actual administración

La polémica se desencadena en un contexto de intensificación de las acciones militares. Bajo la gestión del presidente Abelardo De La Espriella, las Fuerzas Militares han llevado a cabo diversas ofensivas y bombardeos dirigidos contra distintas facciones de las disidencias de las FARC.

Entre los objetivos de estas acciones aéreas se encuentran las estructuras bajo el mando de alias ‘Calarcá’, así como los frentes comandados por alias ‘Iván Mordisco’. La efectividad de estas incursiones ha dependido históricamente de la superioridad aérea, un recurso que el Gobierno busca preservar sin descuidar los marcos del Derecho Internacional Humanitario.

Con la apelación ya anunciada, la discusión pasa ahora a manos de la autoridad judicial correspondiente en segunda instancia. El tribunal competente deberá analizar los cuestionamientos presentados por el Ejecutivo y determinar si confirma la restricción, fija criterios más concretos de verificación o modifica de fondo la medida, en una decisión clave para el futuro de la seguridad nacional y la protección de la infancia en el conflicto armado.

Entérate con El Expreso