La Policía Nacional ha desarticulado una red criminal asentada en la provincia de Barcelona dedicada a la trata de mujeres de origen latinoamericano para su explotación sexual. En el marco de este operativo policial, las autoridades han logrado la detención de 14 personas de nacionalidades dominicana, colombiana y española, de las cuales una ha ingresado en prisión preventiva por orden judicial. Durante las intervenciones se consiguió la liberación de dos víctimas y la identificación de 17 potenciales víctimas sumidas en esta estructura delictiva.
La investigación policial, desarrollada a lo largo de varios meses de indagaciones, permitió destapar el entramado operativo de la organización criminal. Los integrantes del grupo gestionaban directamente un local de alterne y cuatro pisos destinados a la prostitución, repartidos entre la capital catalana y el municipio de Granollers, lugar donde la red mantenía su centro principal de operaciones.
Mecanismos de captación, endeudamiento y control abusivo
El modus operandi del entramado se fundamentaba principalmente en el aprovechamiento sistemático de la situación de necesidad económica y vulnerabilidad de las mujeres. La captación se realizaba mediante dos vías diferenciadas. En primer lugar, los miembros de la red abordaban a las víctimas en sus países de origen ofreciéndoles falsas ofertas de trabajo en el sector de la hostelería. La organización asumía la gestión y los costes logísticos del traslado hacia España, lo que posteriormente utilizaban como herramienta de coacción.
Por otra parte, la red criminal también captaba a mujeres que ya residían en territorio español, prometiéndoles espacios de trabajo en sus locales y pisos. Una vez que las víctimas arribaban a los inmuebles gestionados por la banda, los responsables les revelaban la naturaleza real de las actividades que debían ejecutar. De manera inmediata, les imponían una deuda económica arbitraria vinculada a los gastos del viaje, la cual se convertía en el mecanismo primario de sometimiento y dominación.
Las condiciones a las que se veían sometidas las mujeres eran calificadas por los investigadores como estrictamente abusivas. Las víctimas permanecían bajo un control permanente y continuado por parte de los miembros del grupo criminal[cite: 1]. En los pisos de prostitución, la disponibilidad impuesta era de 24 horas al día, los siete días de la semana. En el caso del local de alterne, los turnos fijados abarcaban desde las 17:00 horas hasta las 4:00 horas de la madrugada.
A nivel financiero, la mayoría de las mujeres estaba obligada a entregar el 50% de las ganancias derivadas de los servicios sexuales y a desembolsar un pago adicional de 250 euros semanales en concepto de alquiler de habitación. Asimismo, la movilidad de las víctimas se hallaba completamente restringida: cuando salían de los pisos debían hacerlo obligatoriamente acompañadas por integrantes de la red. Además, la organización recurría a la retirada de los pasaportes bajo diversos pretextos para impedir que dispusieran libremente de su documentación personal.
Sustancias estupefacientes y explotación en condiciones extremas
El grado de sometimiento ejercido por la organización abarcaba también la imposición de prácticas vejatorias en la prestación de los servicios. Las víctimas eran obligadas a atender cualquier exigencia de los clientes, viéndose forzadas a trabajar incluso durante sus periodos menstruales.
De forma paralela a la explotación sexual, la red utilizaba los pisos y el local de alterne como puntos de venta y distribución de drogas y de medicamentos para la disfunción eréctil sujetos a prescripción médica. Durante las pesquisas, los agentes de la Policía Nacional comprobaron que varias de las mujeres eran forzadas a consumir cocaína con los clientes cuando estos lo requerían. Según informaron fuentes policiales, esta práctica era empleada deliberadamente por los captores para mantener a las víctimas activas durante periodos prolongados y, en consecuencia, maximizar los beneficios económicos del negocio ilícito.
Fases del operativo policial, registros y detención en Las Palmas
Tras acumular las pruebas necesarias e identificar la estructura de la banda, las fuerzas de seguridad procedieron a la fase de explotación de la operación Los agentes ejecutaron un total de 11 registros domiciliarios y de locales localizados en las poblaciones de Granollers, Santa Maria de Palautordera y Barcelona.
En el transcurso de estas entradas e inspecciones, las fuerzas policiales requisaron 96.590 euros en efectivo, aproximadamente 120 gramos de cocaína y 173 blísteres de fármacos para la disfunción eréctil. Además, se incautaron cuatro automóviles, una motocicleta, múltiples teléfonos móviles, documentación sustancial para la causa y 38 cartuchos de munición del calibre 9 milímetros. Durante esta primera intervención inicial, la policía detuvo a 13 personas.
La operación concluyó de manera definitiva el pasado 30 de junio, cuando las autoridades localizaron y arrestaron en Las Palmas a uno de los principales cabecillas de la trama, quien se encontraba prófugo desde la primera fase de los registros. En el momento de su detención en Canarias, el investigado continuaba con la actividad delictiva regentando otro piso de prostitución. Con su captura se elevó a 14 el número total de detenidos en una intervención que ha permitido desmantelar integralmente la red delictiva.


