Uno de los ríos más emblemáticos y golpeados por la minería en Colombia encontró un nuevo cauce simbólico en Londres. El río Atrato es el eje de Atrato, la instalación del artista colombiano Juan Covelli que se exhibe en el Victoria and Albert Museum (V&A), una de las instituciones de arte y diseño más prestigiosas del mundo.
Con esta muestra, Covelli se convierte en el primer artista colombiano y el cuarto creador contemporáneo invitado a realizar una intervención individual en este espacio del museo. La obra propone una reflexión profunda sobre las consecuencias ambientales, sociales y políticas del extractivismo en el Chocó, una región marcada por la explotación del oro, la violencia y el abandono estatal.
La exhibición forma parte de la programación oficial del V&A, un museo con raíces en el siglo XIX y una historia ligada al coleccionismo colonial. Precisamente, esa carga histórica es uno de los puntos que la obra busca cuestionar. Para Covelli, presentar Atrato en este contexto permite replantear narrativas dominantes e introducir miradas provenientes del sur global, poniendo en diálogo pasado y presente.
La instalación fue comisionada especialmente por el museo y se integra a una investigación más amplia del artista sobre cuerpos de agua en Colombia. Tras explorar el Salto del Tequendama como símbolo del deterioro ambiental urbano, Covelli centra ahora su atención en el Atrato, declarado en 2016 sujeto de derechos por la Corte Constitucional, aunque aún devastado por la minería ilegal y la contaminación.
Reconocido por su trabajo que cruza tecnología, patrimonio, arqueología y pensamiento decolonial, Covelli ha expuesto en instituciones de Europa y América Latina, y ha recibido premios internacionales que destacan su enfoque crítico y experimental.
Atrato transforma una sala de arquitectura victoriana del Photography Centre del V&A mediante una experiencia inmersiva. El espacio se llena de un paisaje sonoro construido a partir de cantos tradicionales del Chocó y grabaciones del territorio. En el centro, un videoensayo de carácter documental se proyecta sobre una estructura inspirada en viviendas palafíticas, reflejada en una superficie espejada que evoca la selva y la quietud engañosa del agua.
La obra se complementa con un fotomural de imágenes satelitales que revelan la destrucción causada por la minería, especialmente en el río Quito. A esto se suman piezas precolombinas de oro pertenecientes a la colección del museo, lingotes elaborados con residuos electrónicos, proyecciones holográficas de especies del Atrato y una pantalla que muestra en tiempo real el precio internacional del oro.
Según el artista, la instalación traza un puente entre el oro ancestral y el oro contemporáneo, evidenciando cómo las lógicas coloniales persisten bajo nuevas formas de explotación. Más que ofrecer respuestas, la obra invita a cuestionar el origen de los recursos, las tecnologías que consumimos y el costo humano y ambiental que suelen ocultar.
La muestra permanecerá abierta hasta febrero y algunas de sus piezas también se exhiben actualmente en el Museo de Antioquia, en Medellín. Con Atrato, Juan Covelli demuestra cómo el arte puede amplificar problemáticas locales y convertirlas en discusiones globales, llevando la voz de un río colombiano hasta el corazón cultural de Europa.

