El gobierno de Estados Unidos retiró a Delcy Rodríguez de la denominada Lista Clinton, en una decisión que marca un nuevo paso en el restablecimiento de las relaciones con Venezuela. La medida fue adoptada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, entidad encargada de administrar las sanciones económicas, y pone fin a las restricciones que pesaban sobre la actual presidenta interina.

La salida de Rodríguez de este listado implica que deja de estar sujeta a bloqueos financieros y comerciales por parte de Estados Unidos. Hasta ahora, las sanciones impedían cualquier tipo de transacción con ciudadanos o empresas estadounidenses, además de congelar eventuales activos bajo jurisdicción de ese país. Con la decisión, se abre la posibilidad de desbloqueo de bienes y de restablecimiento de operaciones.

Rodríguez había sido incluida en la lista en septiembre de 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, como parte de la estrategia de “máxima presión” contra el gobierno de Nicolás Maduro. En ese momento, el Departamento del Tesoro la señaló de contribuir a sostener la estructura de poder del mandatario venezolano.

El giro en la política estadounidense ocurre en un contexto de cambios profundos en la relación bilateral, tras la captura de Maduro en una operación reciente y su posterior traslado a Nueva York, donde enfrenta un juicio por narcotráfico. A partir de ese hecho, Rodríguez asumió la presidencia interina y ha impulsado una agenda orientada a recomponer los vínculos con Washington.

Como parte de este acercamiento, ambos países restablecieron relaciones diplomáticas y reactivaron las operaciones de la embajada estadounidense en Caracas, cerrada desde 2019. Asimismo, delegaciones de ambos gobiernos han sostenido encuentros en Washington para avanzar en la normalización institucional y definir nuevas líneas de cooperación.

La propia Rodríguez valoró la decisión como un avance hacia la normalización de las relaciones bilaterales y expresó su expectativa de que conduzca al levantamiento progresivo de las sanciones contra Venezuela. En sus declaraciones, insistió en la necesidad de construir una agenda de cooperación que permita estabilizar la economía y fortalecer los vínculos entre ambos países.

En paralelo, Estados Unidos ha comenzado a flexibilizar algunas medidas sobre el sector energético venezolano, en medio de un interés estratégico por las reservas petroleras del país. Analistas consideran que este proceso podría reconfigurar el escenario geopolítico en la región, mientras continúan las negociaciones para consolidar un nuevo marco de relaciones entre Washington y Caracas.

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