Las estadísticas demográficas oficiales publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reflejan una transformación profunda y estructural en la dinámica poblacional del territorio colombiano. Con corte al balance del año 2025, el país alcanzó su nivel de nacimientos más bajo registrado en los últimos 20 años. En total, durante el año pasado nacieron 441.537 bebés en Colombia, lo que representa una diferencia de 205.984 nacidos menos al comparar la cifra con los registros reportados en 2016 (cuando la cantidad ascendió a 647.521).

Esta reducción sostenida implica que en el país se pasó de un promedio diario de 1.769 partos hace nueve años a 1.210 nacimientos por jornada en 2025, marcando un descenso de 559 alumbramientos diarios menos. En términos globales, la tasa global de fecundidad bajó de 1,7 a 1,0 hijos por cada mujer al término de su vida reproductiva.

A pesar de que el boletín de Estadísticas Vitales del DANE detalló que entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 253.175 bebés (lo que equivale a un ligero repunte del 1,5 % con 3.776 partos más frente al mismo lapso de 2025), las defunciones registraron un alza del 4,8 % en ese mismo período. Esto contrajo el crecimiento natural —es decir, la diferencia entre nacimientos y muertes— a un saldo de tan solo 80.749 personas, consolidándose como la brecha más reducida observada para ese periodo de siete meses desde 2016.

Trayectoria del desplome de la natalidad y transformaciones sociales

Al analizar la evolución demográfica reciente, las cifras del DANE muestran que la tendencia descendente se intensificó significativamente tras la pandemia. Después del pico máximo registrado en 2017 con 656.704 nacimientos (un aumento del 1,4 % y un promedio diario de 1.799 niños), las cifras empezaron a decaer progresivamente: 649.115 partos en 2018 (-1,2 %), 642.660 en 2019 (-1,0 %), 629.402 en 2020 (-2,1 %) y 616.914 en 2021 (-2,0 %).

No obstante, a partir de 2022 el ritmo de caída aceleró su velocidad. En 2022 los partos bajaron a 573.625 (-7,0 %), en 2023 cedieron a 515.549 (-10,1 %) y en 2024 cayeron a 453.901 (-12,0 %). Tan solo entre 2021 y 2024, el acumulado anual sufrió una disminución de 163.013 alumbramientos. Para 2025, el total anual tocó su piso histórico de 441.537 nacidos, reduciéndose un 2,7 % adicional frente a 2024 (12.364 partos menos).

Frente a estas cifras, la investigadora y doctora en Demografía de la Universidad Javeriana, Ángela Vega, explicó que la dinámica responde a factores socioculturales como la postergación consciente de la maternidad. Factores clave como mayor permanencia en el sistema educativo, inserción laboral de las mujeres, uniones de pareja a edades más avanzadas y los elevados costos de crianza explican por qué la fecundidad ha descendido en todos los rangos etarios.

La reducción afectó con especial fuerza a las poblaciones jóvenes:

  • Adolescentes de 15 a 19 años: La tasa cayó un 56,3 %, al pasar de 63,6 nacimientos por cada mil mujeres en 2016 a 27,8 por mil en 2025.
  • Niñas de 10 a 14 años: Descendió un 46,4 %, pasando de 2,8 por mil en 2016 a 1,5 por mil en 2025.
  • Jóvenes de 20 a 24 años: Mencionada franja sufrió una contracción del 43,6 %, bajando de 92,3 a 52,1 por mil.
  • Mujeres de 25 a 29 años: Pasó de 79,3 a 52,6 por mil (-33,7 %). Durante 2025, este grupo etario desplazó a las mujeres de 20 a 24 años como el segmento con mayor tasa de alumbramientos en el país.

A mayor edad de la madre, las contracciones fueron menores pero constantes: en el grupo de 30 a 34 años la tasa cayó un 28,6 % (de 57,7 a 41,2 por mil); entre los 35 y 39 años bajó un 26,4 % (de 32,2 a 23,7 por mil); de 40 a 44 años retrocedió 19,0 % (de 8,4 a 6,8 por mil); y en mujeres de 45 años o más varió ligeramente de 0,4 a 0,3 por mil.

“Todavía es temprano para decir que tocamos fondo, pero hay señales muy claras de la desaceleración en la caída de los nacimientos”, argumentó Ángela Vega. La experta contempla dos hipótesis: que entre 2022 y 2024 se acumularon y agotaron los efectos reproductivos de la pandemia, o bien que 2025 signifique una pausa momentánea previa a nuevas disminuciones. Asimismo, enfatizó que “si una mujer tiene su primer hijo a los 37 años, la probabilidad de que tenga un segundo hijo es mínima”.

Comportamiento por regiones y grupos étnicos

El comportamiento de la natalidad muestra amplias divergencias según la geografía colombiana. El departamento de Amazonas registró la caída más estrepitosa, al pasar de 2,4 hijos por mujer en 2016 a 1,1 en 2025. Por su parte, regiones como Cesar, Huila y Sucre redujeron su promedio en un hijo por mujer durante la última década.

En el panorama actual de 2025, las tasas globales de fecundidad más reducidas del país se concentran en:

  • Caldas: 0,7 hijos por mujer.
  • Bogotá y Nariño: 0,8 hijos por mujer. (En Bogotá, no obstante, el descenso anual se desaceleró sustancialmente, al pasar de un desplome del 7,2 % en 2024 a un 1,3 % en 2025).
  • Antioquia, Cauca, Cundinamarca, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca: 0,9 hijos por mujer.

En contraste, los promedios superiores a un hijo por mujer aún se preservan en departamentos del sur y oriente del país, encabezados por Vaupés (2,0), La Guajira (1,8), Guainía (1,5) y Guaviare (1,4). Durante el último año, las mayores disminuciones territoriales interanuales las lideraron Risaralda, Caldas, Cauca y Boyacá.

En el ámbito étnico, los bebés reconocidos como parte de comunidades indígenas representaron el 5,6 % de los nacimientos totales en 2025, mientras que los recién nacidos afrodescendientes retrocedieron al 3,5 % del total nacional.

Envejecimiento poblacional y riesgo de déficit natural

El descenso sostenido de la natalidad ocurre de forma paralela con el aumento paulatino de los fallecimientos en el país. Las defunciones totales en Colombia se elevaron a 284.254 personas durante 2025, lo que redujo el saldo del crecimiento natural anual a solo 157.283 personas, el punto más estrecho del que se tenga registro en las métricas recientes.

Ante esta coyuntura, la especialista Ángela Vega advirtió que la nación atraviesa las fases críticas de su transición demográfica. “Estamos viviendo las dos caras del mismo proceso de transición demográfica. El riesgo de entrar en crecimiento natural deficitario está ahí, presente y cercano”, concluyó la académica, señalando los desafíos que esto implicará a futuro para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, salud y fuerza laboral en Colombia.

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