La Corporación Autónoma Regional de Risaralda, CARDER, en cumplimiento de su misión de propender por el desarrollo sostenible y de conformidad con las disposiciones legales y las políticas del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, da a conocer a la ciudadanía las especies de flora y fauna catalogadas como invasoras en el departamento, con el propósito de que sean reconocidas y se evite su reproducción y propagación en el territorio.

“La importancia de adoptar medidas de manejo y control de las especies invasoras radica en las afectaciones ecológicas a nuestros ecosistemas, como la rana coquí, que según hipótesis, genera alto ruido afectando el apareamiento de otras especies nativas de anfibios, además de ocupar el lugar que debería ser exclusivo de nuestras especies”, aseguró Eliana Cañas Vélez, médica veterinaria y funcionaria de la CARDER.

El control de estas especies exóticas invasoras es urgente para proteger la biodiversidad, ya que que compiten, depredan o desplazan especies nativas, alteran hábitats y pueden transmitir enfermedades. Además, generan pérdidas en ecosistemas estratégicos, impactan la agricultura y la economía local, y en el caso de algunas plantas invasoras, incrementan el riesgo de incendios forestales.

En el Plan de Acción 2026, la CARDER ha priorizado el control de tres especies invasoras de fauna:

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Con información de la oficina de prensa de la CARDER.

Caracol gigante africano (Lissachatina fulica)
Es el molusco terrestre más grande del mundo, alcanzando hasta 208 mm de alto, 160 mm de diámetro y 30 cm de largo. Su concha es helicoidal, alargada y de color café con bandas oscuras irregulares. Originario de África (Kenia y Tanzania), hoy está presente en múltiples zonas tropicales y subtropicales, siendo considerada una de las 100 especies invasoras más perjudiciales a nivel mundial. Es altamente voraz y omnívoro, consume plantas nativas y de importancia económica, algas, líquenes, carroña, heces de mamíferos e incluso rocas calizas. Además, es portador de parásitos que pueden causar enfermedades en humanos, como la meningitis. Su presencia está altamente asociada a la mala disposición de residuos solidos

Rana toro (Lithobates catesbeianus)
Es una rana de gran tamaño, con una longitud media de 10-17 cm, pudiendo llegar a superar los 40 cm de largo y el kilogramo de peso. Posee cuerpo robusto, cabeza ancha y piel lisa de color verde pálido con manchas marrones. Nativa del este de América del Norte, fue introducida en Colombia en los años 80 para la ranicultura. Puede alojar el hongo Batrachochytrium dendrobatidis sin presentar síntomas, transmitiendo la enfermedad conocida como quitridiomicosis, responsable de la disminución y extinción de poblaciones de anfibios. Depreda multitud de especies nativas, desplaza a las especies autóctonas por competencia por el espacio y los recursos y puede provocar alteraciones en el medio como en la dinámica de nutrientes

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Con información de la oficina de prensa de la CARDER.

 
Rana coquí (Eleutherodactylus johnstonei)
Originaria de Puerto Rico, se ha convertido en invasora en varios países de Centro y Suramérica. Se propaga principalmente a través del comercio de plantas. Esta es una rana de actividad nocturna, la cual se encuentra asociada predominantemente en la vegetación de jardines o viveros, pero también se puede registrar en pastos, guaduales y arbustos.
 
Dadas estas características, la rana coquí es considerada una especie invasora en Colombia según la Resolución 207 de 2010, la cual puede afectar negativamente tanto a la fauna nativa por competencia y transmisión de enfermedades, como la salud de la población humana por contaminación auditiva.

En cuanto a flora invasora, en Risaralda se reportan especies como la enea o junco (Typha angustifolia), el helecho marranero (Pteridium aquilinum), la matandrea (Hedychium coronarium), el ojo de poeta (Thunbergia alata) y el helecho de agua (Azolla filiculoides), plantas que alteran los ecosistemas locales y desplazan especies nativas.

La CARDER invita a la ciudadanía a informarse, evitar la comercialización y liberación de especies exóticas y reportar su presencia ante las autoridades ambientales. La protección de la biodiversidad es una responsabilidad compartida que garantiza la conservación de los ecosistemas y el bienestar de las futuras generaciones.

Con información de la oficina de prensa de la CARDER.

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