Un ataque con un dron cargado con explosivos dejó una persona muerta y otra herida en zona rural del municipio de El Tarra, en la subregión del Catatumbo. El hecho ocurrió el 6 de abril en la vereda Cuatro Esquinas, donde habitantes reportaron una fuerte explosión cerca de una vivienda campesina, en medio de la persistente confrontación armada en esta zona del país.
De acuerdo con reportes de la comunidad, el artefacto no tripulado cayó en inmediaciones de una finca, provocando una detonación que generó un incendio y consumió por completo la estructura. En un primer momento se informó que dos personas resultaron gravemente heridas; sin embargo, en la madrugada del martes se confirmó la muerte de una de ellas, mientras la otra permanece lesionada.
Las condiciones de orden público han dificultado la verificación oficial de lo ocurrido. La zona donde se registró el ataque se encuentra a aproximadamente una hora del casco urbano, lo que ha limitado el acceso de organismos de seguridad y de socorro, así como la atención médica oportuna para las víctimas.
El hecho se produce en un contexto de deterioro de la seguridad en el Catatumbo, donde persisten enfrentamientos entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y estructuras de las disidencias de las Farc. Esta confrontación ha incrementado los riesgos para las comunidades rurales, que permanecen expuestas a acciones violentas en medio de la disputa por el control territorial.
Habitantes de la zona han manifestado temor ante el uso creciente de drones cargados con explosivos, una modalidad que se ha venido registrando en distintos puntos del país. Este tipo de ataques ha sido documentado en regiones como el Catatumbo y el suroccidente colombiano, evidenciando cambios en las dinámicas del conflicto armado.
De acuerdo con información conocida, desde abril de 2024 se han registrado más de 400 ataques con este tipo de dispositivos, con un saldo de cientos de personas afectadas entre muertos y heridos. La frecuencia de estos hechos refleja una escalada en el uso de tecnologías no tripuladas por parte de actores armados ilegales.
La situación humanitaria en la región sigue siendo crítica. En el último año, cerca de 50.000 personas han sido desplazadas por la violencia en el Catatumbo, mientras las comunidades continúan enfrentando riesgos constantes en medio de la falta de control institucional y la intensificación de las confrontaciones armadas.

