Un grave episodio de seguridad quedó al descubierto en Barranquilla tras confirmarse la desaparición de 46 armas de fuego que se encontraban bajo custodia oficial del Ejército Nacional. El caso fue detectado durante una auditoría interna realizada en el Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.° 2 Cacique Alonso Xeque, adscrito a la Segunda Brigada.

La situación fue reportada en la mañana del martes 6 de enero de 2026, luego de que las verificaciones evidenciaran inconsistencias entre el inventario físico del armamento y los registros administrativos de la unidad logística encargada de los depósitos. El material desaparecido correspondía, en su mayoría, a armas incautadas en operativos militares contra organizaciones criminales.

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Tras conocerse la presunta pérdida del armamento, la unidad militar activó de manera inmediata los protocolos de seguridad y control interno. El caso fue puesto en conocimiento tanto de la Justicia Penal Militar como de la Fiscalía General de la Nación, mientras que, de forma paralela, se abrieron investigaciones disciplinarias y administrativas dentro de la institución.

En un comunicado oficial, el Ejército reconoció la gravedad del hecho y advirtió que la desaparición de este material representa un riesgo directo para la seguridad pública y nacional, debido a que se trata de armamento funcional que podría ser utilizado en actividades criminales.

Como parte de las diligencias internas, la Inspección General del Ejército adelanta procedimientos de verificación y control, entre ellos la aplicación de pruebas de polígrafo al personal vinculado con la custodia y manejo del depósito de armas. Las indagaciones buscan establecer si se trató de una sustracción sistemática, fallas en la cadena de custodia o posibles responsabilidades individuales.

Las investigaciones, que avanzan tanto por la vía penal como disciplinaria, también analizan los controles de acceso y los protocolos internos del batallón, en un esfuerzo por esclarecer cómo ocurrió la desaparición y si existió cooperación interna.

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Aunque este es el primer caso de hurto de armas reportado en una guarnición de las Fuerzas Militares o de la Policía Nacional en lo corrido de 2026, no es un hecho aislado en el país. El antecedente más cercano ocurrió en julio de 2025, en el municipio de Villanueva, Bolívar, donde once armas de fuego desaparecieron de la estación de Policía local.

En ese caso se reportó la pérdida de siete fusiles Galil calibre 5,56 y cuatro pistolas Sig Sauer, además de cartuchos y proveedores. La Inspección General de la Policía abrió una investigación disciplinaria urgente y desplazó un equipo especializado para revisar inventarios, cámaras de seguridad y registros documentales. De manera preventiva, los uniformados adscritos a esa estación fueron apartados de sus cargos mientras avanzaban las investigaciones.

Expertos en seguridad han reiterado que la circulación de armamento oficial fuera de control supone un riesgo inmediato, especialmente en regiones con presencia de estructuras criminales y disputas entre actores ilegales.

El Ejército Nacional aseguró que mantiene total disposición para colaborar con las autoridades competentes y que hará seguimiento riguroso a los procesos en curso, con el fin de garantizar la transparencia institucional y el esclarecimiento pleno de los hechos.

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