En medio de la conformación del equipo diplomático del Gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella, se produjo una fuerte polémica por el relevo del representante nacional en Perú. Inicialmente se tenía previsto que Thania Vega fuera la persona designada para asumir la misión en Lima. El Ejecutivo de la presidenta Keiko Fujimori le concedió el plácet y quedaban pendientes los trámites internos de Colombia, la posesión y el traslado de la entonces embajadora designada a la capital peruana. No obstante, se conoció que desde Colombia habían comunicado que el cargo pasaría a manos de su esposo, el coronel retirado del Ejército Nacional Luis Alfonso Plazas Vega.
El cambio lo reveló la periodista Clara Elvira Ospina, directora de Epicentro y exdirectiva de noticias de América TV, quien señaló que este movimiento causó sorpresa en Torre Tagle, sede de la Cancillería de Perú. De acuerdo con su versión al programa Reporte Coronell de Caracol Radio, una fuente de la Cancillería peruana le expresó que no tenían precedente de una sustitución repentina después de otorgar el visto bueno al representante propuesto.
Reacciones institucionales y trayectoria diplomática en entredicho
«Lo que me dijo una fuente fue: “Mira, algo tiene que estar pasando en Colombia porque nunca nos había ocurrido que se hiciera un cambio súbito”», dijo la comunicadora al citado medio de comunicación. Ospina indicó que a las autoridades peruanas se les indicó que el exmilitar colombiano era considerado un «héroe de la patria» y que por esa razón se buscaba su nombramiento. Según la periodista, el nuevo beneplácito se encontraba en trámite y no tendría ningún inconveniente para su aprobación.
Sin embargo, aseguró que al interior del ministerio peruano advierten que el nombramiento de Plazas Vega podría estar en riesgo debido a que no cuenta con experiencia en relaciones internacionales. «(En el gobierno de Keiko Fujimori) están muy impresionados por ese cambio, por un elemento adicional que ustedes conocen, y es que el señor Plazas Vega tiene 82 años y no ha tenido trayectoria diplomática», indicó.
El giro ocurre en una etapa de recomposición del vínculo bilateral, que atravesó tensiones durante el gobierno de Gustavo Petro por las diferencias frente a la destitución y detención del expresidente Pedro Castillo. La misión diplomática en Lima no tenía titular desde la salida de María Claudia Mosquera Jaramillo, quien ocupó el cargo durante la administración de Iván Duque. Entre los asuntos que deberá atender la embajada figuran la seguridad en la frontera, en particular en el área de Putumayo, y la eventual reactivación de la Alianza del Pacífico.
Antecedentes judiciales y el proceso de la retoma
El nombramiento vuelve a poner el foco sobre los procesos judiciales que han rodeado a Plazas Vega por su actuación durante la retoma militar del Palacio de Justicia, ocurrida el 6 y 7 de noviembre de 1985, después de que el entonces grupo guerrillero M-19 ocupara el edificio. El entonces coronel comandaba la Escuela de Caballería y lideró parte de la operación. En 2007 fue capturado dentro de una investigación por las desapariciones de personas que salieron vivas del Palacio. Un juzgado lo condenó en 2010 a 30 años de prisión por desaparición forzada y el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la decisión en 2012, limitada a los casos de la guerrillera Irma Franco y del administrador de la cafetería Carlos Augusto Rodríguez Vera.
La Corte Suprema de Justicia lo absolvió el 16 de diciembre de 2015, al concluir que no existían pruebas suficientes para atribuirle responsabilidad penal por esas desapariciones. La decisión ordenó su libertad, después de que permaneciera privado de la libertad durante casi ocho años. Sin embargo, el exoficial enfrentó un nuevo litigio en Estados Unidos. En febrero de 2022, la viuda y las tres hijas del magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Urán presentaron una demanda civil en Miami, bajo una ley federal que permite reclamar por tortura y ejecuciones extrajudiciales cometidas fuera de ese país.
La demanda sostenía que Urán salió con vida del Palacio, quedó bajo control militar y posteriormente fue torturado y asesinado. La defensa de Plazas Vega negó que existieran pruebas directas que lo vincularan con esos hechos. El proceso no era penal y buscaba determinar una eventual responsabilidad civil y económica. El 17 de septiembre de 2026, un jurado federal de Miami declaró a Plazas Vega no responsable en ese litigio civil. El veredicto cerró la demanda presentada por la familia de Urán en Estados Unidos, aunque se trató de un caso distinto de la absolución penal dictada en Colombia en 2015.
Antes del juicio en Miami, De la Espriella había pedido a la Cancillería evaluar el acompañamiento que el Estado podía brindar al coronel retirado y lo calificó como «héroe de la patria». El nombramiento diplomático deberá completar los procedimientos formales ante las autoridades de Perú para que Plazas Vega pueda asumir la representación colombiana en Lima.


