“Queremos ser el referente internacional de transparencia en la reconstrucción”.
Fernando Segura, asesor de transparencia alcaldía de Cali.
El pasado lunes 22 de septiembre fui invitada a participar en el primer taller “Transparencia y trazabilidad en la reconstrucción de Cali”, convocado por la alcadía de Cali. Participaron expertos nacionales e internacionales, quienes a partir de su experiencia realizaron las primeras recomendaciones para lograr ese objetivo de ser un referente internacional de transparencia y contrucción de confianza en la reconstrucción.
El taller fue convocado por la Oficina Asesora de Transparencia de la Alcaldía de Cali y dejó claro que la ciudad quiere reconstruir con una premisa distinta: la transparencia no es un requisito administrativo, sino una condición ética y técnica para evitar que la emergencia se convierta en un terreno fértil para la corrupción. Y esa claridad se notó especialmente cuando Mario Blanco, director de Transparencia por Colombia, expuso los riesgos que ya están presentes en el marco normativo nacional y que Cali debe anticipar para evitar repetir los errores de pasado en eventos catastróficos – como lo fueron Mocoa y San Andrés- , si quiere convertirse en referente internacional .
Blanco fue directo: los decretos presidenciales expedidos para la emergencia abrieron riesgos que no pueden ignorarse. Al eliminar los límites a las adhesiones y suspender la verificación de condiciones para la contratación, se crea un escenario donde recursos públicos pueden terminar en manos de beneficiarios que no los necesitan, mientras quienes sí requieren apoyo quedan rezagados. Este es un riesgo estructural que ya ha sido documentado en otras emergencias y que se puede mitigar fortaleciendo y centralizando los sistemas de información.
El llamado más fuerte fue sobre los sistemas de información de beneficiarios. Si no hay criterios claros, verificables y públicos para definir quién recibe qué, el proceso se vuelve vulnerable a presiones territoriales, manipulación política y errores que pueden costar millones. La transparencia no empieza en la contratación, sino en la identificación de beneficiarios, porque es ahí donde se define el destino de los recursos y donde la opacidad puede generar inequidad y corrupción. Otro riesgo señalado es el régimen de derecho privado bajo el cual opera el Fondo de reconstrucción. “No tienen que publicar la información”, recordó Blanco, y esa frase resume uno de los mayores desafíos: cuando la contratación se hace bajo reglas privadas, la trazabilidad se pierde y la ciudadanía queda sin herramientas para vigilar. Las experiencias de San Andrés y Ocaña son advertencias claras: despues de tener que exigir la información a partir de tutelas, se encontraron sobrecostos, contratos sin justificación pública, proveedores sin experiencia y ausencia de soportes en varios contratos. Cali no puede repetir ese patrón.
Por eso este primer taller importa. Porque la ciudad está reconociendo que la reconstrucción no es solo infraestructura: es gobernanza. Y porque está entendiendo que la transparencia no se improvisa, se diseña. Si Cali quiere ser ejemplo nacional, debe blindar tres frentes desde ya: criterios públicos de beneficiarios, publicación obligatoria de toda la contratación y sistemas de información abiertos y auditables.
El taller no resolvió todo, pero abrió la puerta correcta: la de construir una reconstrucción donde la ciudadanía pueda ver, entender y vigilar. Si Cali sostiene esta ruta, no solo reconstruirá obras; reconstruirá confianza, que es la infraestructura más difícil y más necesaria en cualquier emergencia.


