El Ejército Nacional asestó un duro golpe a los grupos armados ilegales. La Cuarta Brigada logró la incautación de material de intendencia y guerra en Antioquia. Los hechos ocurrieron en el área rural de Briceño. Las autoridades locales mantienen el control territorial en la zona norte.

¿Cómo se desarrollaron los combates armados en la vereda Guaico?

Las tropas militares sostuvieron fuertes enfrentamientos contra los hombres bajo el mando de alias ‘Chalá’. El combate se concentró en la vereda Guaico del municipio de Briceño. El Brigadier General Guillermo Alberto Sánchez León detalló el resultado de las maniobras tácticas ofensivas.

Tras el repliegue de los criminales, las unidades militares aseguraron el perímetro afectado. Los soldados encontraron un importante arsenal abandonado por la estructura criminal en su huida. El material decomisado incluye fusiles de asalto, proveedores de guerra y abundante munición de diferentes calibres.

Las autoridades también hallaron uniformes de uso privativo de las fuerzas militares y brazaletes de la organización. Las prendas tácticas identificaban directamente al grupo armado como parte de la estructura número 36. La confrontación armada no dejó bajas ni heridos civiles reportados en el sector.

La población civil de los corregimientos aledaños había denunciado previamente la presencia hostil de estos sujetos. El despliegue de la fuerza pública responde a las alertas tempranas de seguridad vigentes. La ofensiva de control se mantiene activa para neutralizar los reductos que delinquen en la zona.

Los elementos incautados fueron puestos de inmediato a disposición de los organismos competentes para su judicialización. Los peritos evalúan el armamento para determinar su procedencia y uso en actividades criminales previas. Los operativos de rastreo continúan expandiéndose hacia los corredores estratégicos de movilidad ilegal.

¿Qué elementos letales contenía el depósito ilegal de las disidencias?

En una segunda acción militar coordinada, los uniformados ubicaron un escondite clandestino de suministros logísticos destructivos. El hallazgo lo materializaron las tropas pertenecientes al Batallón de Artillería de Campaña Número Cuatro. Este punto de acopio criminal permanecía oculto bajo la densa vegetación de la vereda Guaico.

Los especialistas en explosivos neutralizaron de forma segura cuatro artefactos mecánicos improvisados de alto impacto. El arsenal logístico de almacenamiento contaba con sistemas sofisticados de activación electrónica remota a distancia. Los militares desactivaron de igual forma un conjunto de baterías e interruptores de alta potencia.

La comisión judicial incautó equipos de radiocomunicación portátiles de onda corta utilizados para la coordinación criminal. Estos radios servían de receptores directos para generar las detonaciones controladas contra las patrullas en movimiento. Las autoridades confirmaron que los artefactos pretendían ser usados para atentar contra la fuerza pública.

Los planes terroristas frustrados también ponían en riesgo inminente a los pobladores y campesinos locales. El grupo armado organizado residual pretendía frenar el avance operacional del ejército mediante estas trampas letales. Los técnicos militares aplicaron los protocolos internacionales de seguridad para la destrucción controlada en el sitio.

El reporte oficial vincula estos elementos directamente a la estructura criminal al mando de alias ‘Calarcá’. El material bélico decomisado representa una sensible disminución de las capacidades ofensivas de este grupo ilegal. Los rastreos de caninos entrenados permitieron asegurar que no existieran más zonas minadas adyacentes.

Las investigaciones preliminares sugieren que este depósito funcionaba como centro de distribución para cometer atentados terroristas. La efectividad de la inteligencia militar evitó emergencias humanitarias graves en las vías terciarias municipales. El inventario detallado del material de guerra ingresó a los expedientes judiciales del caso.

¿Por qué se intensificaron los operativos militares en el municipio de Briceño?

La escalada de las operaciones institucionales en el norte de Antioquia obedece a una dinámica compleja de orden público. La región sufre el impacto directo de las disputas territoriales entre organizaciones criminales rivales. El frente 36 de las disidencias sostiene cruentos enfrentamientos contra las estructuras del Clan del Golfo.

Esta guerra interna por las rutas de economías ilegales ha provocado graves afectaciones humanitarias recientes. Los reportes comunitarios señalan casos de confinamiento, homicidios selectivos y desplazamientos forzados de familias rurales. La intervención oportuna del ejército busca romper los corredores de movilidad y las fuentes de financiamiento ilícito.

Las autoridades insisten en la importancia de la colaboración ciudadana mediante denuncias oportunas y confidenciales. La articulación con la Fiscalía General de la Nación permite agilizar las órdenes de captura contra los cabecillas principales.

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