España endureció su postura frente al conflicto en Medio Oriente y decidió cerrar su espacio aéreo a las aeronaves militares de Estados Unidos que participen en la guerra con Irán, una medida que se suma a la negativa de permitir el uso de bases conjuntas en su territorio para operaciones relacionadas con esa ofensiva.

El anuncio fue confirmado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien aseguró que desde el inicio del conflicto se dejó claro a las autoridades estadounidenses que no se autorizaría ni el uso del espacio aéreo español ni de las bases de Rota y Morón de la Frontera para acciones vinculadas a la guerra. Según explicó, esta decisión responde a la postura del Gobierno de no involucrarse en una confrontación que ha calificado como “ilegal” e “injusta”.

No obstante, el Ejecutivo precisó que Estados Unidos podrá seguir utilizando estas instalaciones para operaciones distintas al conflicto, en el marco de los acuerdos bilaterales vigentes. Esto mantiene abierta la cooperación militar, aunque con restricciones claras frente a la actual escalada bélica.

La medida representa un endurecimiento progresivo de la posición española desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra objetivos en Irán. Desde entonces, el Gobierno de Pedro Sánchez ha insistido en que cualquier acción militar debe contar con respaldo internacional y ha reiterado su rechazo a participar en operaciones ofensivas.

Además del cierre del espacio aéreo, España ya había prohibido el uso de sus bases para este tipo de misiones y cancelado su participación en maniobras militares en territorio estadounidense. También retiró a su embajador en Israel como señal de protesta por la escalada del conflicto, reforzando su línea diplomática de distanciamiento.

La decisión ha generado fricciones con Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a advertir a comienzos de marzo sobre la posibilidad de cortar relaciones comerciales con España como respuesta a su postura. Sin embargo, hasta ahora no se han materializado medidas en ese sentido y las condiciones para las empresas españolas en Estados Unidos se mantienen sin cambios.

En el plano operativo, la restricción del espacio aéreo complica la logística militar estadounidense, obligando a modificar rutas y condiciones de vuelo para sus aeronaves. Esto podría tener efectos en la capacidad de despliegue y en la planificación de las operaciones en la región.

Mientras tanto, el Gobierno español sostiene que su decisión es coherente con una política exterior basada en el rechazo a la guerra y en la defensa del derecho internacional, insistiendo en que la salida al conflicto debe centrarse en la vía diplomática y en la reanudación del diálogo entre las partes involucradas.

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