La historia de Noelia Castillo llega hoy a su desenlace. A sus 25 años, la joven catalana accede a la eutanasia tras más de dos años de proceso, en un caso que ha pasado por instancias médicas y judiciales en España y Europa.
El punto de inflexión en su vida ocurrió en 2022. Días después de haber sido víctima de una agresión sexual múltiple, Noelia se lanzó desde un quinto piso en un intento de suicidio. No murió, pero sufrió una lesión medular irreversible que la dejó con paraplejia, condición que marcó el inicio de su solicitud de muerte asistida.
Desde entonces, su estado estuvo caracterizado por dolor físico constante, limitaciones severas y un deterioro emocional persistente. Según su testimonio, estas condiciones fueron determinantes para iniciar, hace dos años, el proceso legal y médico para acceder a la eutanasia.
Sin embargo, su historia personal venía marcada por antecedentes previos. La joven relató una infancia con episodios de inestabilidad tras la separación de sus padres, paso por centros de acogida y dificultades en su entorno familiar. También habló de autolesiones desde temprana edad, tratamientos psiquiátricos prolongados e intentos de suicidio antes del hecho de 2022.
En su relato, además, señaló haber sido víctima de agresiones sexuales en diferentes momentos de su vida, incluyendo la violación grupal que antecedió al intento de suicidio. Estos hechos fueron parte del contexto evaluado durante el proceso.
La solicitud de eutanasia fue avalada en 2024 por las autoridades sanitarias de Cataluña, que determinaron que cumplía con los requisitos legales: una condición clínica irreversible, dependencia severa y sufrimiento persistente. Este concepto fue ratificado por la Comisión de Garantía y Evaluación.
El proceso se prolongó por la oposición de su padre, quien acudió a distintas instancias judiciales para intentar frenar el procedimiento, argumentando que su hija no estaba en condiciones de tomar esa decisión. La disputa escaló hasta el Tribunal Supremo, el Constitucional y, finalmente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Todas las instancias fallaron a favor de la joven. El tribunal europeo rechazó el último recurso presentado por la familia, dejando en firme la autorización para practicar la eutanasia.
En el ámbito familiar, el caso evidenció posiciones divididas. Mientras su madre la acompañó durante el proceso, aunque con desacuerdo, su padre mantuvo su oposición hasta el final. La propia Noelia señaló una relación distante y conflictos no resueltos en los últimos años.
Horas antes del procedimiento, la joven manifestó sentirse tranquila frente a la decisión. En su última entrevista, reiteró que su solicitud fue sostenida en el tiempo y que respondía a su intención de poner fin a su sufrimiento.
El procedimiento se realiza este 26 de marzo, tras un proceso que involucró evaluaciones médicas, decisiones judiciales y un contexto personal y familiar complejo.

