El problema de los residuos flotantes en el río Cauca dejó de ser un asunto menor para convertirse en un desafío estructural en la operación de Hidroituango. Madera, vegetación, basura y todo tipo de desechos descienden por el río y terminan acumulándose en el embalse, poniendo en riesgo el funcionamiento de las turbinas y elevando los costos operativos.

Las cifras hablan por sí solas. Solo en 2025 se recolectaron cerca de 129.784 metros cúbicos de material flotante, una cantidad que equivale a llenar alrededor de 50 piscinas olímpicas. Ante este panorama, EPM decidió dar un paso estratégico: acudir a la experiencia internacional, específicamente a Corea del Sur, para enfrentar el problema con una visión más sostenible y de largo plazo.

Cooperación internacional para transformar residuos en oportunidades

El acuerdo fue liderado por EPM, bajo la gerencia de John Maya Salazar, y contó con el respaldo del gobierno de Corea del Sur, representado en Colombia por el embajador Lee Wang-Keun. Esta alianza busca algo más que limpiar el río: pretende transformar la forma en que se gestionan los residuos en el embalse.

La empresa pública recibirá asesoría técnica de la firma coreana KMAC, especializada en gestión y optimización de procesos. El convenio se concretó tras una postulación de EPM ante el gobierno surcoreano a través de la Agencia de Promoción de Comercio e Inversión de Corea (Kotra), con el apoyo de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional.

El enfoque del proyecto es claro: no basta con retirar los residuos del agua. El reto está en encontrar usos sostenibles para estos materiales, evitando que simplemente se trasladen a otros territorios o se conviertan en un problema ambiental distinto.

La experiencia coreana que inspira la recuperación del río Cauca

Corea del Sur no llega improvisando. Su experiencia en recuperación ambiental ha sido ampliamente reconocida a nivel global, especialmente en proyectos que combinan restauración ecológica con desarrollo urbano y económico.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Cheonggyecheon, en Seúl, donde un arroyo altamente contaminado fue transformado en un corredor ecológico que revitalizó la ciudad. A esto se suma el Proyecto de Restauración de los Cuatro Grandes Ríos —Han, Nakdong, Geum y Yeongsan—, que permitió recuperar ecosistemas estratégicos y mejorar el uso del agua para agricultura y transporte.

Esa experiencia es la que ahora se busca adaptar al contexto colombiano. En el caso del río Cauca, el desafío no solo es técnico, sino también ambiental y social. La acumulación de residuos no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de prácticas a lo largo de toda la cuenca.

¿Puede este modelo cambiar el futuro de Hidroituango y del río Cauca?

La llegada de tecnología y conocimiento coreano abre una nueva etapa para Hidroituango. El objetivo no es únicamente proteger la infraestructura energética, sino también avanzar hacia un modelo más sostenible de gestión del río.

Si el proyecto logra consolidarse, podría marcar un precedente en Colombia sobre cómo enfrentar problemas ambientales complejos mediante cooperación internacional y transferencia de conocimiento. La clave estará en convertir los residuos en recursos útiles, integrando economía circular y sostenibilidad.

El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad. En un país donde los ríos siguen siendo ejes vitales para el desarrollo, la pregunta es inevitable: ¿será este el inicio de una transformación real en la forma en que Colombia gestiona sus recursos hídricos?

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