Los bombardeos israelíes sobre Beirut dejaron al menos 12 personas muertas y 41 heridas, tras una serie de ataques aéreos contra zonas residenciales de la capital libanesa que intensifican la escalada del conflicto en Medio Oriente.

De acuerdo con el Ministerio de Salud del Líbano, las ofensivas impactaron sectores céntricos como Basta y Zoqaq al Blat, donde varios edificios de apartamentos resultaron gravemente dañados o colapsaron. Entre las estructuras afectadas se encontraba un inmueble de varias plantas que fue completamente destruido.

Las autoridades locales señalaron que los ataques se concentraron en áreas habitadas, lo que elevó el número de víctimas civiles y generó preocupación por la seguridad de la población. En algunos casos, según reportes recogidos por agencias internacionales, no se habrían emitido advertencias previas de evacuación antes de los bombardeos.

Por su parte, el Gobierno de Israel indicó que las operaciones tenían como objetivo infraestructura y altos mandos de grupos armados como Hezbolá, en medio de la confrontación que se desarrolla en el sur del Líbano. Sin embargo, residentes de las zonas afectadas han negado la presencia de objetivos militares en los sectores atacados.

Los bombardeos hacen parte de lo que autoridades libanesas califican como una de las ofensivas más intensas contra Beirut en décadas. La madrugada del 18 de marzo estuvo marcada por múltiples incursiones aéreas que impactaron distintos puntos de la ciudad, incluidos barrios cercanos a sedes gubernamentales.

En paralelo, el conflicto se ha extendido más allá del territorio libanés. Irán respondió con el lanzamiento de misiles hacia Israel, algunos de los cuales impactaron zonas residenciales, mientras continúan los enfrentamientos y las tensiones entre distintos actores regionales.

El balance humanitario sigue en aumento. Según cifras oficiales, los enfrentamientos han dejado cientos de muertos en Líbano, miles de heridos y una creciente cifra de desplazados internos que han debido abandonar sus hogares ante el avance de las operaciones militares.

Organismos internacionales como la ONU y diversas organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el impacto de los ataques sobre la población civil. Advierten que los bombardeos contra infraestructura residencial podrían constituir violaciones al derecho internacional humanitario, en un conflicto que continúa escalando y generando repercusiones a nivel regional y global.

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