El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, reafirmó su rechazo a la guerra en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y las críticas del mandatario estadounidense Donald Trump a la posición española. En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, el jefe del Ejecutivo resumió la postura oficial en cuatro palabras: “No a la guerra”.

Sánchez recuperó así el lema que marcó las masivas movilizaciones contra la invasión de Irak en 2003 y advirtió que España no será “cómplice de algo malo para el mundo” por temor a represalias. Sin mencionar directamente a Trump, respondió a las amenazas de cortar el comercio con España por su negativa a respaldar determinadas actuaciones en el actual conflicto.

Durante su intervención, el mandatario recordó que Estados Unidos “ya nos arrastró” a la guerra de Irak, un conflicto que, a su juicio, desencadenó “la mayor oleada de inseguridad” en Europa desde la caída del Muro de Berlín. Señaló que aquella intervención, justificada entonces por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva y la promesa de llevar democracia, produjo efectos contrarios: más inseguridad, terrorismo y tensiones económicas.

También aludió al llamado “trío de las Azores”, en referencia a los entonces líderes George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, y sostuvo que aquella decisión dejó un mundo más inestable. En contraste, afirmó que España se mantiene alineada con los principios fundacionales de la Unión Europea, la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional.

Sánchez advirtió que el conflicto actual podría prolongarse y generar un aumento de la incertidumbre económica, con posibles subidas en los precios del petróleo y el gas. Ante ese escenario, aseguró que el Gobierno cuenta con los recursos y la voluntad política para apoyar a hogares, trabajadores y empresas si se ven afectados, como ocurrió durante la pandemia y la crisis energética.

En el plano interno, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó que ya se reunió con empresarios y sindicatos para adoptar medidas “con carácter inmediato” y defendió la soberanía de España frente a presiones externas. Por su parte, el líder del opositor Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de poner en riesgo la seguridad del país y le pidió preservar la relación con Estados Unidos.

En medio de la escalada, el Ejecutivo también anunció medidas para asistir a ciudadanos españoles en Oriente Medio. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, informó que un avión militar despegará desde la base aérea de Torrejón para evacuar a quienes deseen regresar. El martes ya llegaron a Madrid 175 personas procedentes de Abu Dabi, en la primera operación de repatriación, en un contexto en el que más de 30.000 españoles residen o se encuentran en la región.

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