La Contraloría los raja en gestión ambiental. Y si así le fue con la bandera verde como alcalde, ¿qué bandera enarbolaría como congresista?
Lo dice la Contraloría General del Risaralda en dos informes oficiales. La gestión ambiental de Santa Rosa de Cabal bajo Rodrigo Toro (vigencia 2022) fue calificada como «NO CONFORME» con concepto de Incumplimiento Material con Reserva. Y con su sucesor político Paulo Gómez (vigencia 2024), el concepto empeoró a «Incumplimiento Material Adverso». Un político del Partido Verde, 4 años concejal, 4 años alcalde, y la gestión ambiental de su municipio no solo fue deficiente: con su sucesor fue peor.


TORO COMO ALCALDE (2020-2023), EL VERDE QUE SE DESTIÑÓ

El hallazgo más grave: el índice IRCA de calidad del agua en la zona rural fue del 74.82% — RIESGO ALTO, agua no apta para consumo humano. De 23 acueductos rurales, solo hubo seguimiento a 2 (cobertura del 9%). De 44 veredas, solo 2 con recolección de residuos sólidos. La Contraloría fue enfática, esta gestión es responsabilidad directa del alcalde.

La zona urbana se salva porque la atiende Empocabal con autonomía; las veredas dependían de Toro, y Toro les falló. La alcaldía invirtió $2.290 millones en 62 contratos de gestión ambiental, pero el cumplimiento en agua potable rural alcanzó solo un 29% de efectividad.

En el programa «Gestión Ambiental Sostenible» se presupuestaron $885 millones para 80.000 beneficiarios y se reportaron cero beneficiarios cubiertos.

En «La niñez, presente y futuro», de $35 millones proyectados, la ejecución fue de cero pesos.

El expediente completo de la Contraloría, opinión contable con abstención; opinión presupuestal negativa; control fiscal interno deficiente (1.56/3.0) ; plan de mejoramiento incumplido (55.5%); cuenta fiscal no fenecida. Calificación de eficacia: 37.8% (ineficaz).


Nueve hallazgos de auditoría, 7 administrativos y 2 con alcance sancionatorio. Este es el legado del alcalde verde.



PAULO GÓMEZ (2024-PRESENTE), DE MAL EN PEOR


El Informe Ambiental 2024-2025 de la Contraloría confirma que la gestión ambiental de Santa Rosa retrocedió. El concepto pasó de «con Reserva» a «Adverso», una categoría peor.
Mientras Mistrató invirtió $2.668 millones en agua potable y saneamiento básico, Santa Rosa invirtió apenas $59 millones. Incluso Guática ($180M), La Celia ($188M) y Apía ($180M), con presupuestos muy inferiores, invirtieron más.


En prevención y atención de desastres, Santa Rosa asignó cero pesos, mientras todos los demás municipios destinaron recursos (Pueblo Rico $935M, Belén de Umbría $657M). Un municipio con riesgo por deslizamientos y cercanía al Nevado del Ruiz sin invertir un peso en prevención.

Además, la Contraloría constató que Santa Rosa no cuenta con marco normativo para aplicar el comparendo ambiental, un municipio del Partido Verde sin herramientas para sancionar infracciones ambientales.

El control interno: «Con Deficiencias». Plan de mejoramiento ambiental: «No Cumplió» (44%).

Tres hallazgos administrativos y uno sancionatorio. Es justo reconocer que Empocabal(zona urbana) obtuvo concepto sin reserva al 100%, lo que demuestra que cuando hay gestión profesional los resultados llegan.

Pero la gestión directa de la alcaldía sigue reprobada.

LA PREGUNTA PARA RISARALDA
Rodrigo Toro aspira ahora al Congreso con la bandera verde. Pero su hoja de vida ambiental dice otra cosa: agua no apta para consumo humano en las veredas, $885 millones con cero beneficiarios, gestión ambiental «No Conforme», cuenta fiscal no fenecida, y un sucesor político que empeoró todos los indicadores. Si no pudo con la gestión ambiental de un municipio, ¿Qué pretende hacer desde una curul? La pregunta no es solo para Toro; es para el Partido Verde: ¿es este el candidato que representa sus valores?


