Desde Guachené, en el norte del Cauca, hasta las páginas de Nature. Ese es el recorrido que resume la historia de Ronald Ríos-Santacruz, un químico colombiano de 31 años que logró publicar como primer autor en una de las revistas científicas más influyentes del planeta, tras “filmar” en tiempo real el comportamiento de una proteína activada por la luz.
Egresado de la Universidad del Valle en 2017, Ríos-Santacruz entendió pronto que, para dedicarse a la investigación básica en ciencias moleculares, debía continuar su formación fuera del país. Francia fue su destino. Realizó una maestría en la Universidad de Estrasburgo y posteriormente un doctorado en Grenoble, uno de los polos científicos más avanzados de Europa.
En el Instituto de Biología Estructural comenzó a trabajar con infraestructuras de frontera: sincrotrones y láseres de electrones libres de rayos X, capaces de capturar procesos que ocurren en escalas temporales extremadamente breves.
Su investigación se centró en una proteína bacteriana llamada CarH, que actúa como un “bloqueador solar molecular”. En ausencia de luz, la proteína permanece ensamblada e inhibe la expresión de ciertos genes. Cuando detecta radiación solar, cambia su estructura, se desarma y permite activar mecanismos de defensa.
Para observar este proceso en tiempo real, el equipo utilizó primero el Sincrotrón Europeo y luego láseres de electrones libres de rayos X, infraestructuras de las que solo existen cinco en el mundo. Gracias a estas herramientas fue posible capturar imágenes en intervalos de nanosegundos —una escala diminuta donde ocurren los cambios químicos fundamentales de la vida—.
A partir de miles de patrones de difracción, los investigadores reconstruyeron una especie de película molecular que muestra paso a paso cómo la proteína absorbe la luz y transforma esa energía en una respuesta biológica.
Uno de los resultados más relevantes fue identificar que, tras absorber luz, ciertos enlaces químicos se rompen mientras otros —nunca antes reportados— se forman de manera transitoria. Esto permitió entender mejor cómo se conserva y transmite la energía desde un evento fotoquímico inicial hasta un efecto biológico observable.
El proyecto implicó el análisis de más de 180 terabytes de datos y experimentos realizados en Francia, Japón y Suiza, con la colaboración de 49 científicos. Ríos-Santacruz figura como primer autor, una posición que generalmente corresponde a quien lidera el diseño y ejecución central del estudio.
El investigador destacó además la brecha en infraestructura científica en América Latina: mientras existen más de 100 sincrotrones en el mundo, solo uno opera en la región, ubicado en Brasil.
Aunque se trata de investigación fundamental, los hallazgos podrían tener aplicaciones en campos como la optogenética, el control de la expresión genética mediante luz o el diseño de sistemas de liberación dirigida de fármacos.
Un ejemplo sería el desarrollo de medicamentos que permanezcan inactivos en el cuerpo hasta ser activados con luz en un punto específico, como un tumor, reduciendo efectos secundarios en tejidos sanos.
A sus 31 años, Ronald Ríos-Santacruz encabeza un trabajo que conecta la física de partículas, la química y la biología molecular. Desde un municipio del Cauca hasta los laboratorios más sofisticados de Europa, su investigación demuestra que la ciencia colombiana puede participar en la frontera del conocimiento global.

