Un pitillo plástico puede usarse apenas entre 10 y 20 minutos, pero tarda entre 100 y 500 años en descomponerse. Este contraste doloroso lo convierte en uno de los 10 elementos plásticos más contaminantes del planeta. Cada año, alrededor de 1.000 especies marinas mueren por ingerirlos o quedar lesionadas, al confundirlos con alimento. Muchos animales sufren perforaciones en el estómago, obstrucciones en sus vías respiratorias y alteraciones en sus sistemas reproductivos debido a las sustancias tóxicas que liberan estos residuos al degradarse en ríos y océanos.

En el marco del Día Internacional Sin Pitillo, la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, CARDER, hace un llamado urgente a la conciencia ciudadana y al cambio de hábitos de consumo. Lina Marcela Ramírez, profesional de la Entidad a cargo del componente de residuos, expresó que: “El día sin pitillo es una oportunidad para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y su impacto en el medio ambiente. En Colombia, la Ley 2232 de 2022 establece la reducción progresiva de los plásticos de un solo uso, entre ellos los pitillos, debido a los graves daños que generan en los ecosistemas, especialmente en los ríos y mares. Desde la autoridad ambiental, invitamos a la ciudadanía, comercios y entidades a sumarse a este gran cambio. Pequeñas acciones generan grandes impactos positivos para el ambiente”.

El Día Internacional Sin Pitillo es una iniciativa promovida por la organización francesa Bas Les Pailles, a la que se han sumado gobiernos y entidades de todo el mundo. Países y regiones como la Unión Europea, Francia, España, el Reino Unido y Canadá ya han prohibido o restringido el uso de pitillos plásticos de un solo uso, entendiendo que proteger los ecosistemas es una responsabilidad colectiva y urgente.

Decirle adiós al pitillo plástico sí es posible. Existen alternativas sostenibles como los pitillos reutilizables de metal, vidrio o bambú, las versiones biodegradables de papel, o simplemente optar por no usar pitillo cuando no es necesario. Cada elección cuenta: rechazar un pitillo es un acto de amor por los océanos, los ríos y las formas de vida que dependen de ellos.

Cuidar el planeta no empieza con grandes hazañas, sino con decisiones simples y conscientes. Hoy, dejar el pitillo es un pequeño gesto que puede salvar miles de vidas.

Con información de la oficina de prensa de la CARDER.

Lee más sobre la CARDER

Entérate con El Expreso