Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, en las que sugirió un vínculo sentimental entre Jesucristo y María Magdalena, provocaron reacciones de rechazo desde distintos sectores políticos y religiosos del país, que cuestionaron el alcance y la pertinencia de este tipo de afirmaciones desde la Presidencia.
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Diversos líderes señalaron que los comentarios carecen de sustento histórico y resultan ofensivos para las creencias religiosas de millones de colombianos. Desde el ámbito político, el exministro Wilson Ruiz calificó las afirmaciones como irresponsables y falsas, mientras que otros dirigentes coincidieron en que la libertad de expresión debe ejercerse con respeto, especialmente cuando se trata de figuras sagradas.
Las críticas también provinieron de organizaciones religiosas. La Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol) expresó su preocupación y afirmó que no existe respaldo bíblico ni teológico para dichas afirmaciones. En su pronunciamiento, sostuvo que este tipo de declaraciones distorsionan la figura de Jesucristo y afectan la convivencia en una sociedad plural.

Expertos y análisis históricos han reiterado que la hipótesis de una relación amorosa entre Jesús y María Magdalena ha sido impulsada principalmente por la cultura popular y la ficción, pero no cuenta con evidencia en los evangelios ni en fuentes históricas reconocidas.

