Desde comienzos de 2026, los soldados de menor rango en Colombia empezaron a recibir un salario mínimo mensual como parte de un cambio estructural en la política salarial de la Fuerza Pública. La medida, anunciada por el Gobierno Nacional a finales de 2025, establece que quienes prestan el servicio militar obligatorio reciben una remuneración superior a los $1.750.000 mensuales, alineada con el salario mínimo legal vigente, lo que marca un giro frente a décadas en las que el servicio se pagaba con montos simbólicos.
El nuevo esquema beneficia a 98.295 jóvenes que integran las Fuerzas Militares y la Policía Nacional como soldados y auxiliares. Además del salario, el modelo contempla acceso a servicios de salud, procesos de formación académica y la posibilidad de matrícula cero para quienes decidan continuar su carrera como suboficiales u oficiales. Según el Ministerio de Defensa, el objetivo es mejorar las condiciones económicas de los uniformados y, de manera indirecta, apoyar a sus familias, que en muchos casos dependen de ese ingreso.
La implementación del salario mínimo para soldados ha tenido amplio impacto público tras la difusión de videos en redes sociales donde varios uniformados celebran su primer pago. Aunque figuras del Gobierno reaccionaron destacando el efecto positivo de la medida en la moral de las tropas, el ajuste salarial se consolida principalmente como una reforma histórica en el reconocimiento económico del servicio militar, que busca dignificar una labor de alto riesgo y exigencia dentro del Estado colombiano.

