Durante décadas, Francia ha sido sinónimo de energía nuclear y, más recientemente, de una fuerte apuesta por las energías renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, un nuevo vector energético comienza a ganar protagonismo en su estrategia industrial y climática: el hidrógeno verde, una tecnología llamada a transformar sectores difíciles de electrificar, como el transporte marítimo de gran escala.
En este escenario, la empresa francesa HDF Energy y el grupo tecnológico suizo ABB han firmado un acuerdo estratégico para desarrollar sistemas de pilas de combustible de hidrógeno de varios megavatios, capaces de suministrar electricidad a grandes embarcaciones como ferris, buques de carga y barcos especializados. El objetivo es reducir de forma drástica las emisiones de dióxido de carbono de una industria que hoy depende casi por completo de combustibles fósiles como el diésel.
El papel clave de las pilas de combustible
Las pilas de combustible generan electricidad mediante una reacción electroquímica entre hidrógeno y oxígeno, sin necesidad de combustión. Cuando el hidrógeno se produce a partir de fuentes renovables —lo que se conoce como hidrógeno verde— el proceso no genera emisiones contaminantes, ya que su único subproducto es agua.
Esta tecnología ofrece ventajas decisivas para el sector naval: producción continua de energía, funcionamiento silencioso y ausencia de gases de efecto invernadero, características fundamentales para barcos que requieren potencia constante durante largas travesías.
Un proyecto industrial de gran escala
El acuerdo entre HDF Energy y ABB busca superar una de las principales barreras del hidrógeno en el ámbito marítimo: la generación de potencia a gran escala. HDF Energy se encargará del diseño, la fabricación y la validación de las pilas de combustible, mientras que ABB aportará su experiencia en integración eléctrica, conectando estas fuentes de energía con los sistemas internos de los buques, incluidas baterías y redes de distribución a bordo.
Los primeros prototipos podrían comenzar a probarse en embarcaciones reales entre 2028 y 2029, con el objetivo de iniciar la producción industrial a partir de 2030. Una parte fundamental del desarrollo tendrá lugar en Blanquefort, en la región de Nueva Aquitania, donde HDF Energy impulsa una planta industrial que refuerza el papel de Francia como polo europeo del hidrógeno.
Una apuesta estratégica y climática
Más allá de su impacto tecnológico e industrial, la iniciativa tiene un fuerte componente ambiental. El transporte marítimo es responsable de cerca del 3 % de las emisiones globales de CO₂, y la presión regulatoria internacional para reducirlas es cada vez mayor.
En este contexto, Francia no solo busca adaptarse a las nuevas exigencias climáticas, sino liderar una transición energética que podría redefinir el futuro del comercio marítimo y la navegación global. Con el hidrógeno verde como protagonista, el país aspira a consolidarse como una potencia energética del siglo XXI, no solo en tierra firme, sino también en los océanos.

