No hay, no ha habido, no habrá paraísos. El mundo es el purgatorio. En los países donde, en décadas, han logrado construir altos niveles de desarrollo humano: los escandinavos: Dinamarca, Suecia, Noruega, la felicidad tampoco cunde. Del 2026 al 2030 pocas cosas lograremos solucionar. Se necesita un gran gobernante, un gran capitán para las aguas cada vez más turbulentas sobre nuestro barco nacional. Ese cargo lo va a ocupar: o el senador Cepeda, o el abogado De La Espriella o el exalcalde de Medellín y Exgobernador de Antioquía Sergio Fajardo.
Ya Colombia sabe lo que es tener personas sin experiencia administrativa (pública) gobernando. El último fue el desastre de Iván Duque. Puesto allí de manera irresponsable en el 2018 por el dueño del Centro Democrático, en un juego estratégico que fue inflar a Petro (incluidas instrucciones a operadores políticos -algunos hoy recogiendo firmas- de votar por éste) para evitar que Fajardo derrotara a Duque en segunda vuelta. Ese error le costó sangre al pueblo Colombiano (Gran Paro Nacional ¿Lo recuerdas?) y perder, por primera vez, la presidencia a la derecha -eterna gobernante- con la coalición de «izquierda_centro» que armó Petro y sus estrategas (incluidos los corruptos con los que sigue: la peor de las vergüenzas de un gobierno que prometió «el cambio»)
Este año, tenemos a un senador y a un abogado como rivales de Fajardo, personas que como alguna vez lo sintetizó Enrique Peñalosa: «nunca han administrado ni un parqueadero». Son los hechos. El uno con carrera como congresista (de oposición …). El otro como abogado (aboganster dicen sus enemigos). Pero ninguno de los dos tiene experiencia en ADMINISTRACIÓN PÚBLICA: nunca han dirigido una ciudad, un ministerio, una gobernación o una pequeña entidad estatal. Y gobernar Colombia nunca ha sido litigar o debatir en el Congreso; es administrar un estado lento, mañoso, corrompible, lleno de negativos y pocos positivos…
Podría ponerme aquí a escribir pros y contras de cada candidato. Pero es innecesario. En esencia, la distancia en EXPERIENCIA EN ADMINISTRACIÓN ESTATAL entre Fajardo y sus dos rivales es inmensa. Una experiencia más necesaria ahora, con un país que este gobierno pasó de deber 800 billones a 1200 billones de pesos (millones de millones) o de 223 secuestros a 559 por año; etcétera. El próximo presidente -ese mesías salvador que tanto ingenuo cree- la tendrá más difícil: recibirá en diversos aspectos un país peor que el de 2022.
«Una NUEVA MAYORÍA, que convoque desde una izquierda moderada hasta una derecha moderada” potenciando esa «Mayoría silenciosa» que somos el Centro, superando la votación de 2018 cuando estuvimos a 200 mil votos (1,2%) de pasar a segunda vuelta, es la meta estratégica de Fajardo. Es decir, es una invitación, pues allí cabemos todos los que creemos que más allá de nuestras posturas ideológicas, Colombia necesita recuperar la decencia, EL PODER DE LA DECENCIA, tal vez lo único que nos puede salvar del desastre que se avecina si nos equivocamos -otra vez- en el 2026-2030
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