La modelo danesa Victoria Kjaer, reconocida por convertirse en la primera representante de su país en ganar Miss Universo en 2024, da un paso clave en su carrera al asumir la propiedad de la franquicia del certamen en Dinamarca. La decisión, anunciada oficialmente por la organización, marca un giro en la dirección del concurso nacional.

Este movimiento no solo consolida su influencia dentro del mundo de los concursos de belleza, sino que también refleja una transición hacia un modelo liderado por figuras que han vivido de primera mano la experiencia del certamen. La apuesta busca renovar el enfoque del concurso en el país europeo.

Kjaer, quien se coronó durante la edición número 73 celebrada en Ciudad de México, ahora liderará una nueva etapa con una visión centrada en el empoderamiento femenino y el impacto social. Según el comunicado, su gestión pretende ir más allá de los estándares tradicionales de belleza.

La nueva propietaria ha manifestado su intención de convertir el certamen en una plataforma que promueva la inteligencia, la individualidad y el liderazgo con propósito. En sus palabras, este nuevo rol representa una oportunidad para apoyar a futuras generaciones de mujeres y brindarles herramientas para destacar tanto a nivel nacional como internacional.

En esta etapa también estará acompañada por Nikoline Uhrenholt Hansen, quien asumirá funciones directivas dentro de la organización. La colaboración entre ambas apunta a fortalecer la estructura del certamen y proyectarlo con una identidad renovada.

La llegada de Kjaer a la dirección abre interrogantes sobre cómo evolucionará el concurso en Dinamarca y si este modelo, liderado por exganadoras, podría replicarse en otros países. La apuesta está clara: transformar el certamen en algo más que una competencia de belleza.

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