El Diario New York Times informó que el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo una conversación telefónica con el mandatario venezolano Nicolás Maduro la semana pasada, un contacto orientado a discutir la posibilidad de un eventual encuentro entre ambos en Estados Unidos. La comunicación también incluyó al secretario de Estado, Marco Rubio, pero no dejó pactos formales sobre una reunión, según el propio medio.

El periódico señaló que la llamada ocurrió “días antes” del anuncio del Departamento de Estado que designó como terrorista al Cartel de los Soles, organización que Washington vincula al Gobierno de Venezuela y que Caracas insiste en calificar como “un invento”. Ninguno de los dos gobiernos ha comentado de forma pública la información sobre la llamada, aunque tampoco la ha negado.

Contexto de tensión en medio de nuevas medidas estadounidenses

La revelación se produce apenas un día después de que Trump indicara que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos “empezarán muy pronto” a detener por tierra a los “narcotraficantes de Venezuela”, ampliando las operaciones ya desplegadas en el mar. En una llamada de Acción de Gracias con militares, afirmó que los operativos terrestres serían más sencillos y reiteró que ya se había advertido a los grupos señalados para que dejaran de enviar “veneno”.

Estas advertencias se sumaron a un ambiente de creciente presión diplomática y militar sobre Caracas. Aun así, el propio Trump sostuvo posteriormente que “podría hablar para salvar muchas vidas” con Maduro, una posibilidad que fue recibida favorablemente por el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, quien aseguró que la conversación sería “bienvenida”.

El silencio oficial ante la llamada y los pasos previos

Aunque la información divulgada por el New York Times no ha sido confirmada, el silencio de ambos gobiernos ha contribuido a mantener abierta la especulación sobre la existencia y el alcance de este contacto. La eventual reunión, según el medio, estaría en etapa preliminar y sin fecha concreta, lo que coincide con la falta de pronunciamiento de Washington y Caracas.

El posible acercamiento ocurre después de que, en octubre, medios estadounidenses reportaran supuestas negociaciones exploratorias entre representantes del Gobierno de Venezuela y funcionarios de la Administración Trump. Estos reportes ya sugerían la intención de ambas partes de mantener vías de comunicación, incluso en un contexto marcado por acusaciones, sanciones y declaraciones de alto impacto político.

La mención del Cartel de los Soles por parte del Departamento de Estado se convirtió en un nuevo punto de fricción. Mientras Washington sostiene que la organización opera como una red de narcotráfico vinculada a altos funcionarios venezolanos, el Gobierno de Maduro insiste en que se trata de una construcción política orientada a justificar mayores acciones de presión. Esta disputa discursiva ha sido parte del pulso bilateral durante años.

¿Qué significado tendría una reunión entre Trump y Maduro?

La posibilidad de un encuentro entre Trump y Maduro plantea interrogantes sobre la coyuntura diplomática entre ambos países, marcada por años de tensiones. Aunque la llamada no generó compromisos inmediatos, la sola existencia de un contacto directo sugiere que Washington podría estar evaluando opciones distintas a la confrontación abierta.

Para Venezuela, un acercamiento podría representar una oportunidad para reducir presiones internacionales, mientras que para EE. UU. podría ser un canal para buscar acuerdos que aborden temas como migración, seguridad o narcotráfico. Sin embargo, el escenario sigue siendo incierto y depende en gran medida de la voluntad de ambos gobiernos para avanzar en un diálogo más estructurado.

La aparente disposición de Trump a conversar “para salvar muchas vidas”, mencionada en declaraciones posteriores, contrasta con la advertencia previa sobre futuras operaciones militares terrestres. Esta dualidad refleja un equilibrio entre presión y apertura, estrategia que ha caracterizado momentos clave de la relación bilateral.

Los reportes de octubre sobre negociaciones preliminares y la filtración reciente sugieren que las comunicaciones entre ambos gobiernos no son aisladas. Aun así, falta claridad sobre si estos contactos podrían transformarse en acciones diplomáticas formales.

La pregunta central ahora es si una reunión entre ambos mandatarios llegaría a concretarse y, de ser así, qué impacto tendría en la dinámica política y en las tensiones que han marcado la relación entre Estados Unidos y Venezuela.

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