Los recientes procedimientos de registro, allanamiento y traslado de privados de la libertad en la Penitenciaría El Bosque de Barranquilla desencadenaron una jornada de protestas por parte de los internos. Aunque en versiones preliminares se llegó a calificar la situación como un supuesto intento de motín, las autoridades carcelarias aclararon que la coyuntura se mantuvo bajo control e informó que la respuesta de la población penal obedece al rechazo frente a la incautación masiva de elementos prohibidos y la reubicación estratégica de cabecillas criminales.
Operativos del Inpec desencadenan protestas e inconformidad interna
Durante las últimas semanas, el Grupo de Operaciones Especiales del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) ha intensificado los procedimientos de inspección, registro y requisa en los diferentes patios y celdas de la Penitenciaría El Bosque, ubicada en la capital del Atlántico. La ofensiva institucional tiene como propósito fundamental la incautación de sustancias estupefacientes, teléfonos celulares, tarjetas SIM, cargadores y otros dispositivos de comunicación cuya tenencia se encuentra estrictamente prohibida en los centros de reclusión del país.
Esta constante presión por parte de las autoridades carcelarias generó una fuerte jornada de resistencia por parte de la población privada de la libertad. Durante el desarrollo de las inspecciones de rutina, un numeroso grupo de internos manifestó su inconformidad de manera ruidosa y coordinada, lo que encendió de inmediato las alarmas de seguridad tanto al interior como en los alrededores del recinto. Debido a la magnitud de las arengas y la alteración inicial dentro de los pabellones, en un principio circularon versiones extraoficiales que apuntaban a un supuesto intento de motín masivo en el establecimiento penitenciario.
Sin embargo, fuentes oficiales del centro penitenciario confirmaron que la situación se mantuvo bajo control institucional y no escaló a un enfrentamiento directo con la guardia carcelaria. A diferencia de un motín tradicional, durante el evento no se registraron personas heridas, daños en la infraestructura física del penal ni alteraciones graves del orden público interno. Una fuente oficial de la institución explicó que, si bien existió una protesta evidente que reflejó el malestar de los reclusos, calificar el hecho como un motín resulta desproporcionado respecto a lo sucedido. De acuerdo con el testimonio recabado, la manifestación fue la reacción inmediata a las requisas rutinarias, tras las cuales los procedimientos pudieron continuar sin necesidad de emplear la fuerza.
Hallazgos de tecnología y estupefacientes en escondites improvisados
Los operativos de registro y control —desarrollados de manera conjunta entre el Inpec, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación— han dejado al descubierto complejos métodos de ocultamiento empleados por los reclusos dentro del penal. De acuerdo con los reportes oficiales entregados tras las intervenciones, durante las requisas minuciosas se logró decomisar una importante cantidad de aparatos de telefonía móvil, cargadores, tarjetas SIM y múltiples dosis de sustancias alucinógenas destinadas al consumo y comercio interno.
Muchos de estos elementos prohibidos se encontraban cuidadosamente ocultos en escondites improvisados al interior de las celdas y áreas comunes, tales como cavidades en los techos y conductos de las zonas sanitarias, diseñados minuciosamente para evadir los controles habituales de la guardia penitenciaria. Asimismo, entre el material incautado destacan manuscritos y documentos que contenían nombres, números telefónicos y datos detallados pertenecientes a probables víctimas de extorsión en la ciudad de Barranquilla y su área metropolitana.
Entre las evidencias recopiladas por las autoridades judiciales sobresalen dos teléfonos celulares que, según los análisis preliminares de inteligencia, albergarían información de alto valor estratégico sobre la dinámica delictiva y las finanzas de la organización criminal conocida como Los Costeños. Estos hallazgos refuerzan la tesis de los organismos de seguridad sobre la imperiosa necesidad de mantener e intensificar las medidas de control en los pabellones para evitar que se continúen coordinando actividades ilícitas desde el interior de la prisión.
Traslados estratégicos debilitan el accionar de ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’
Además de las constantes requisas en las instalaciones, otro de los factores clave en el aumento de la tensión en la cárcel El Bosque ha sido el traslado masivo de reclusos considerados de alta peligrosidad o determinantes en investigaciones por homicidio, extorsión y hurto agravado. Con estas medidas de reubicación geográfica, las autoridades buscan romper de manera drástica la cadena de mando y la influencia que ciertos cabecillas criminales continúan ejerciendo sobre sus redes delictivas en las calles.
En el marco de esta estrategia de contención, el pasado 25 de agosto se ejecutó un operativo de gran escala en el que fueron trasladados 20 internos presuntamente vinculados a las estructuras de crimen organizado Los Costeños y Los Pepes hacia otros centros penitenciarios de máxima seguridad en el país. En días posteriores, se procedió con la movilización de cuatro reclusos adicionales procedentes de la Cárcel Distrital El Bosque.
Entre los privados de la libertad remitidos a otros penales figura Kenner Arley Russo Romero, señalado por las autoridades como presunto integrante de la banda Los Pepes y procesado judicialmente por un homicidio ocurrido en el barrio Carrizal. Los traslados de pabellón y de ciudad han generado un notable descontento entre los reclusos, acentuando el clima de zozobra dentro de las celdas. No obstante, las autoridades penitenciarias reiteraron que la estrategia de inspección, control y reubicación de internos continuará de forma ininterrumpida como parte fundamental de la política de seguridad regional.


