La mañana de este viernes 2 de enero comenzó con alarma en varias regiones de México tras un sismo de magnitud 6,5 que se sintió con fuerza en distintos puntos del país, incluida la Ciudad de México. El movimiento telúrico se registró a las 7:58 a. m., según el Servicio Sismológico Nacional, y tuvo su epicentro en las inmediaciones del municipio de San Marcos, en el estado de Guerrero.
El temblor fue percibido en la capital, especialmente en zonas del centro y del norte, lo que obligó a la activación inmediata de los protocolos de seguridad.
Tras el sismo, autoridades locales y federales desplegaron operativos de verificación. En la Ciudad de México, helicópteros de la policía realizaron sobrevuelos de supervisión, mientras equipos técnicos iniciaron inspecciones en puentes, vialidades y sistemas de transporte público. De forma paralela, se registraron cortes temporales de energía eléctrica en algunas colonias del norte de la capital y en municipios del Estado de México, situación que es atendida por las autoridades competentes.
Las dependencias de Protección Civil informaron que, hasta el momento, no se han identificado afectaciones estructurales mayores ni personas lesionadas, aunque las revisiones continúan en las zonas donde el movimiento se sintió con mayor intensidad.
Una región marcada por la actividad sísmica
México se ubica en una zona de alta actividad sísmica debido a la interacción de cinco placas tectónicas, lo que hace frecuentes este tipo de eventos, en especial los originados en la costa del Pacífico. En el caso de la Ciudad de México, su ubicación sobre antiguos terrenos lacustres provoca que los sismos provenientes de Guerrero se perciban con mayor fuerza.
Las autoridades reiteraron el llamado a mantener la calma, atender únicamente información proveniente de fuentes oficiales y reportar cualquier emergencia a las líneas habilitadas, mientras continúa el monitoreo ante posibles réplicas.

