El panorama económico y político de Colombia ha dado un giro trascendental este 29 de octubre de 2026. El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, con el firme propósito de contener el déficit fiscal y evitar una crisis financiera de grandes proporciones, radicó oficialmente ante el Congreso de la República el ambicioso proyecto de la Ley de Rescate Fiscal y su respectiva reforma al aparato estatal. Según las declaraciones del vicepresidente José Manuel Restrepo, la iniciativa responde a la premisa de que “arreglar hoy es mejor que quebrar mañana”, buscando salvar al país de perder 360.000 empleos y evitar una recesión inminente.

Este paquete legislativo prevé un recorte del gasto público cercano a $45 billones, lo que equivale a un 2,2% del PIB. Sin embargo, uno de los puntos que mayor debate ha generado en los pasillos políticos es la solicitud de facultades extraordinarias por el término de seis meses otorgadas al primer mandatario, un mecanismo que pretende rediseñar por completo la administración pública nacional y que emula estrategias históricas de austeridad institucional.

La transformación profunda de la estructura estatal y el recorte de entidades

Dentro de los documentos conocidos en primicia, la propuesta de restructuración apunta a una reducción drástica del aparato burocrático. De las 209 entidades que actualmente conforman el ordenamiento del Ejecutivo, el plan contempla eliminar, suprimir o fusionar 105 organismos, lo que representa más del 50% de la estructura para dejar un total de 104 entidades activas. Esta purga administrativa tiene como meta central eliminar la duplicidad de funciones y la colisión de competencias, generando un ahorro proyectado de $8,6 billones.

A pesar de la magnitud de los recortes, el gabinete ministerial conservará un total de 18 carteras. Para lograrlo, se prevé la fusión de ministerios clave: las carteras de Cultura y Deporte se unificarán en una sola, al igual que los despachos de Educación y Ciencia. Asimismo, se crearán dos nuevas entidades: el Ministerio de la Presidencia, Democracia, Convivencia y Gobernanza (absorbiendo funciones del Dapre) y el Ministerio de Desarrollo Social, Inclusión, Ciudadanos y Familia (recogiendo responsabilidades del DPS). En cuanto a los departamentos administrativos, se reducirán de seis a dos estructuras principales: el Departamento Administrativo de Planeación, Inversión y Desarrollo Nacional y el Departamento Administrativo de Información, Estadística y Evidencia Pública.

Nuevos impuestos, cargas tributarias y el impacto en los bolsillos

La ley de rescate no solo reconfigura el Estado, sino que modifica profundamente el régimen impositivo de los ciudadanos y de los sectores productivos. En materia de renta para personas naturales, se implementará un nuevo umbral a partir de ingresos anuales de $37.709.280 (aproximadamente entre $3.100.000 y $4.757.000 mensuales), los cuales estarán sujetos a una retención en la fuente del 9%, arrastrando a sectores de la clase media a declarar y tributar. Adicionalmente, se modifican las cotizaciones al régimen contributivo de salud a partir del 1 de enero de 2027, donde el empleador asumirá un 8,5% y el empleado escalonará sus aportes según sus ingresos.

Por otro lado, el articulado propone un incremento general del IVA al 19% para plataformas de comercio electrónico internacionales como Temu, Shein y Amazon, así como para licores, vinos, aperitivos, cigarrillos, vapeadores y juegos de suerte y azar. En contraste, las personas jurídicas verán una reducción en su impuesto de renta, bajando del 35% al 33% en 2027 y al 31% desde 2028. No obstante, el sector financiero, asegurador y las comisionistas de bolsa deberán asumir cinco puntos adicionales, fijando su tarifa en el 38% para el año 2027. El Gobierno confía en que estas medidas logren estabilizar la economía nacional, aunque el debate apenas comienza en el legislativo.

Entérate con El Expreso