Las Fuerzas Militares llevaron a cabo durante la madrugada del jueves 22 de octubre una operación ofensiva de gran envergadura en el departamento de Nariño. Esta acción armada se ejecutó por orden directa del presidente Abelardo De la Espriella y estuvo dirigida específicamente contra un campamento principal del Frente de Guerra Suroccidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN), según los reportes preliminares entregados por fuentes oficiales.
El ataque aéreo, desarrollado en las primeras horas del día, representa un hito estratégico en la política de seguridad y defensa nacional al golpear de manera directa las estructuras logísticas y de mando de esta guerrilla en una de las regiones más disputadas por el control de economías ilícitas y rutas de narcotráfico. De acuerdo con la información preliminar recabada en la zona de operaciones, el bombardeo estratégico dejó un saldo parcial de ocho guerrilleros muertos pertenecientes a dicha estructura armada ilegal.
Primer ataque de esta magnitud en la región
Con la decisión tomada por el Ejecutivo, el operativo militar adelantado en las últimas horas se convierte formalmente en el primer ataque de este tipo registrado en esa zona del suroccidente colombiano, un dato que fue confirmado de manera preliminar a través de información obtenida por el diario El Tiempo. Las autoridades castrenses han señalado que la operación fue planeada y ejecutada por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, el cual utilizó capacidades técnicas y tácticas de precisión para neutralizar las coordenadas donde se resguardaban mandos medios y unidades operativas del grupo subversivo.
La zona montañosa y selvática del departamento de Nariño ha sido históricamente un corredor estratégico para la movilidad de frentes insurgentes y grupos armados organizados. Por esta razón, la incursión aérea busca debilitar sustancialmente la capacidad de retaguardia y el despliegue bélico del ELN en la frontera sur del país.
Expectativa por el balance definitivo y control territorial
A pesar de los resultados informados en las primeras horas posteriores a la ofensiva, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales y el Ministerio de Defensa mantienen un despliegue activo en el área de influencia. Las tropas del Ejército y de la Fuerza Aeroespacial se encuentran asegurando el perímetro y realizando labores de verificación y registro en el terreno para esclarecer la identidad de los insurgentes abatidos y recolectar material de interés para la inteligencia militar.
Se espera que en el transcurso de las próximas horas, una vez concluyan de manera formal las acciones tácticas de aseguramiento y el levantamiento de los cuerpos en el campamento bombardeado, el Gobierno nacional y la cúpula de las Fuerzas Militares emitan un balance definitivo con los pormenores operacionales y el inventario del material de guerra incautado en este enclave subversivo.


