La Organización de las Naciones Unidas expresó su profunda preocupación por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y advirtió que esta acción socavó un principio fundamental del derecho internacional, en medio de un escenario de alta tensión política y militar en el país.
Durante una rueda de prensa en Ginebra, Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, fue enfática al recordar que ningún Estado debe amenazar ni utilizar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro.
La funcionaria rechazó los argumentos con los que Washington justificó la intervención, basados en el historial de violaciones de derechos humanos atribuidas al Gobierno venezolano. Según explicó, la rendición de cuentas por abusos no puede lograrse mediante acciones militares unilaterales, ya que estas también vulneran el derecho internacional.
Desde la ONU advirtieron además que la mayor militarización del país y la actual inestabilidad podrían agravar la ya deteriorada situación de derechos humanos, que la organización ha venido documentando de forma constante durante la última década.
Preocupación regional y alerta humanitaria
El Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó la intervención como un precedente peligroso para el orden global y alertó sobre las implicaciones que estos hechos pueden tener para la estabilidad de toda la región. En su declaración, insistió en la necesidad de respetar la Carta de las Naciones Unidas y de priorizar una salida política basada en el diálogo, los derechos humanos y el Estado de derecho.
En paralelo, agencias humanitarias de Naciones Unidas recordaron que casi ocho millones de personas en Venezuela requieren asistencia, mientras que Acnur señaló que, por ahora, no se evidencian nuevos desplazamientos masivos, aunque la situación es monitoreada de forma permanente.
Con este pronunciamiento, la ONU fija una posición crítica frente al uso de la fuerza y reafirma que, incluso en contextos de crisis profunda, la legalidad internacional y la soberanía de los Estados deben prevalecer sobre la vía militar.

