El Grupo Gloria anunció la suspensión definitiva de su operación láctea en Colombia, lo que implica el cierre parcial de su planta en Cogua (Cundinamarca) y el fin de la producción de marcas como Algarra y Lechesán. La decisión, confirmada por su división Gloria Foods, marca la salida de la compañía de este segmento tras más de una década en el país.

La empresa explicó que la medida responde a una revisión estratégica de su portafolio en la región, en la que decidió concentrar sus esfuerzos en categorías donde identifica mayores ventajas competitivas y oportunidades de crecimiento sostenible. En Colombia, esto se traduce en un enfoque hacia el negocio de bebidas, manteniendo la producción de jugos California en su planta de Simijaca.

El cierre de la línea láctea también conlleva el impacto laboral. Alrededor de 150 trabajadores fueron desvinculados en distintas sedes del país, en medio de un proceso que, según versiones sindicales, se realizó de manera sorpresiva. Algunos empleados aceptaron indemnizaciones, mientras otros cuestionan las condiciones en las que se dieron los despidos.

En términos de mercado, la salida de Gloria del segmento lácteo se da tras varios años de resultados financieros negativos. La compañía no reporta ganancias desde 2016 y acumuló pérdidas significativas en los últimos años, incluyendo más de $42.000 millones en 2024, pese a registrar ingresos superiores a $410.000 millones.

Desde el sector productivo, la preocupación se centra en los proveedores de leche que abastecían la planta de Cogua. Sin embargo, la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac) indicó que el volumen de compra de Gloria representaba cerca del 0,5% de la producción nacional, por lo que no se prevé un impacto estructural en el mercado. El gremio aseguró que otras empresas ya han mostrado interés en absorber esa demanda.

Aun así, la decisión ocurre en un contexto complejo para la industria láctea colombiana. Los productores han advertido que el incremento del 1,3% en el precio del litro de leche no compensa el aumento en costos como salarios, transporte e insumos, lo que mantiene presiones sobre la rentabilidad del sector.

En paralelo, la compañía avanza en su estrategia regional. Recientemente anunció un acuerdo para adquirir el 80% de la empresa argentina Molfino Hermanos, en una operación cercana a los 500 millones de dólares, con la que busca fortalecer su presencia en el negocio lácteo en América Latina.

Mientras tanto, el futuro de marcas como Algarra queda en evaluación, según la propia compañía. Su salida del mercado marca el cierre de un ciclo de 14 años y deja interrogantes sobre la reconfiguración del sector, el impacto en los trabajadores y la adaptación de los productores a este nuevo escenario.

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