La más reciente divulgación de millones de documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein ha reavivado el interés público y político en uno de los escándalos más oscuros de las últimas décadas en Estados Unidos. Sin embargo, lejos de ofrecer respuestas definitivas o reparación a las víctimas, el nuevo lote de archivos parece haber profundizado la frustración, el dolor y la sensación de impunidad que rodea el caso.

El Departamento de Justicia confirmó que no habrá nuevos procesos judiciales derivados de esta publicación. Así lo aseguró el subsecretario de Justicia, Todd Blanche, quien sostuvo que la existencia de correos electrónicos, fotografías y registros no constituye, por sí sola, evidencia suficiente para presentar cargos penales adicionales contra terceros relacionados con Epstein.

La liberación de más de tres millones de páginas —que incluyen imágenes, videos y comunicaciones con figuras influyentes del mundo político, financiero y empresarial— volvió a poner bajo la lupa las relaciones del fallecido financiero con líderes como Donald Trump y Bill Clinton. Ambos han negado reiteradamente tener conocimiento de los delitos cometidos por Epstein y no enfrentan cargos vinculados a esas relaciones.

No obstante, el impacto más sensible de esta nueva divulgación se siente entre las víctimas. Para muchos sobrevivientes, el aluvión de documentos no representa justicia ni cierre emocional. Por el contrario, algunos denunciaron que sus identidades quedaron expuestas, a pesar de promesas oficiales de protección, lo que generó una nueva sensación de vulnerabilidad y abandono institucional.

Danielle Bensky, una de las sobrevivientes, expresó su frustración ante la falta de claridad sobre qué información fue omitida o protegida en la publicación. A su juicio, la transparencia sigue siendo parcial y plantea una pregunta incómoda: si no se está protegiendo a las víctimas, ¿a quién se está protegiendo realmente?

Desde el punto de vista legal, expertos señalan que la publicación de archivos de investigación sin acusaciones formales conlleva riesgos serios de daño reputacional. Esa es una de las razones por las cuales el Departamento de Justicia históricamente evita divulgar este tipo de material cuando no existen procesos judiciales activos.

En el Congreso, sin embargo, la indignación va en aumento. Legisladores de ambos partidos cuestionan si el Departamento de Justicia cumplió plenamente con la ley que ordenó la publicación de los archivos. Algunos sostienen que solo se ha hecho público una parte del material y no descartan impulsar procesos por desacato o incluso investigaciones adicionales si se demuestra negligencia u omisión deliberada.

A casi siete años de su fallecimiento, el legado del caso Epstein parece claro: una enorme cantidad de documentos, una red de relaciones que sigue generando sospechas y, sobre todo, un grupo de víctimas que aún espera algo más que exposición mediática. Espera justicia.

Entérate con El Expreso