El uso de suplementos de magnesio para mejorar el sueño se ha vuelto tendencia en redes sociales, impulsado por influencers del bienestar que promueven bebidas y mezclas caseras como soluciones para dormir mejor. Sin embargo, expertos advierten que, aunque el mineral cumple funciones clave en el organismo, la evidencia científica sobre su efecto directo en el descanso sigue siendo limitada.

El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 procesos del cuerpo, entre ellos la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. También interviene en funciones como la regulación del azúcar en sangre, la presión arterial, la actividad muscular y la salud del sistema nervioso. Su consumo puede lograrse a través de alimentos como verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales.

A pesar de estos beneficios, especialistas señalan que no existe suficiente respaldo académico que confirme que los suplementos de magnesio mejoren de forma directa la calidad del sueño. Algunas investigaciones han mostrado resultados positivos, pero con limitaciones en tamaño de muestra o calidad metodológica, lo que impide establecer conclusiones definitivas.

Entre los estudios disponibles, uno reciente con 134 adultos encontró mejoras en indicadores de insomnio tras consumir bisglicinato de magnesio durante cuatro semanas. Otra revisión en adultos mayores sugirió que este tipo de suplementos podría reducir el tiempo para conciliar el sueño y aumentar su duración, aunque los propios investigadores calificaron la evidencia como débil.

El mercado ofrece distintas presentaciones de magnesio, como glicinato, citrato, malato, óxido y L-treonato, cada una con características de absorción y efectos distintos. Mientras el glicinato es uno de los más utilizados para el sueño por su mejor tolerancia, el citrato puede generar efectos laxantes, y otros tipos se asocian más con beneficios en energía o función cognitiva.

Más allá de su impacto directo en el sueño, los expertos coinciden en que el magnesio podría influir de manera indirecta al favorecer la relajación muscular, reducir el estrés o regular procesos del sistema nervioso. Sin embargo, insisten en que no debe considerarse una solución única ni reemplazar hábitos saludables de descanso.

El uso de suplementos también implica riesgos si no se realiza de manera adecuada. Dosis superiores a 350 miligramos diarios pueden provocar efectos adversos como presión arterial baja, vómitos o alteraciones cardíacas. Además, personas con enfermedades renales, cardiovasculares o gastrointestinales deben tener especial precaución.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan priorizar una alimentación equilibrada y revisar hábitos de sueño antes de recurrir a suplementos. También sugieren consultar con un profesional de la salud para evitar riesgos y determinar si existe una causa subyacente en los problemas de descanso, más allá del consumo de magnesio.

Fuente Informativa: CNN en español

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