Colombia despide a una de sus voces más influyentes. A los 102 años falleció Lucy Nieto de Samper, figura clave del periodismo de opinión y testigo privilegiada de más de medio siglo de transformaciones políticas y sociales en el país. Su muerte marca el cierre de una era en la que la prensa escrita fue protagonista del debate público y en la que su firma se convirtió en sinónimo de criterio, independencia y rigor.

Durante más de seis décadas, su mirada acompañó a generaciones de lectores. No solo observó el paso de 33 presidentes, sino que los cuestionó y analizó desde una tribuna que nunca perdió su autonomía. Su legado trasciende la longevidad: representa una forma de ejercer el periodismo con carácter, disciplina y compromiso con el país.

La trayectoria de Lucy Nieto de Samper comenzó en 1952, cuando ingresó a la revista Cromos. En una época en la que las mujeres estaban relegadas a contenidos considerados menores, su capacidad analítica la llevó a ir más allá de esos límites.

El punto de inflexión llegó en 1963 con su columna “Cosas que pasan” en El Tiempo. Desde ese espacio construyó una relación directa con sus lectores, abordando temas complejos como la violencia, el narcotráfico, el liderazgo político y los derechos de las mujeres, siempre con un tono directo y sin concesiones.

Su escritura se caracterizó por una mirada crítica, pero también por una lectura profunda del país. No buscaba estridencias, sino claridad. En un entorno mediático cambiante, su voz se mantuvo firme, convirtiéndose en referencia obligada para entender la evolución de Colombia.

Más allá de las redacciones, su carrera también tuvo un paso por el servicio público. Entre las décadas de los setenta y ochenta, trabajó en la Secretaría de Prensa de la Presidencia y fue cónsul en Milán. Esa experiencia le permitió conocer el poder desde adentro, una perspectiva que luego trasladó a sus columnas.

Lejos de comprometer su independencia, este recorrido fortaleció su capacidad crítica. Sus textos reflejaban un equilibrio entre conocimiento institucional y distancia frente a la política, algo que pocas voces lograron sostener durante tanto tiempo.

Además de la prensa escrita, participó en radio y televisión, ampliando su alcance y consolidando su papel como referente del debate nacional. Su presencia en distintos formatos la convirtió en una figura transversal del periodismo colombiano.

El cierre de su carrera llegó en 2022, cuando publicó su última columna, “Punto final”. A los 99 años, decidió retirarse con la misma lucidez que marcó su trayectoria, dejando un mensaje de gratitud y balance personal.

Su muerte deja más que un vacío: deja un estándar. Fue pionera para las mujeres en el periodismo, abrió caminos en un entorno dominado por hombres y demostró que la opinión podía construirse desde la coherencia y la constancia.

El reconocimiento del gremio y de figuras públicas confirma la dimensión de su legado. Pero, más allá de los homenajes, su mayor aporte está en la huella que dejó en la manera de narrar el país.

Entérate con El Expreso