El inicio de la Liga BetPlay 2026 no llega en calma para el Deportivo Pereira. Mientras el fútbol colombiano estrena un nuevo formato y enfrenta ajustes por el calendario internacional, el equipo risaraldense arranca el campeonato envuelto en una profunda crisis administrativa que ya tiene consecuencias deportivas, jurídicas y financieras.
Desde la Dimayor, su presidente Carlos Mario Zuluaga confirmó que el club actualmente no puede inscribir nuevos jugadores debido a incumplimientos administrativos. Aunque dejó abierta la posibilidad de levantar la restricción si se subsanan los inconvenientes, fue claro en que, por ahora, el Pereira compite con limitaciones. El anuncio se dio en medio de la presentación de los cambios estructurales de la Liga BetPlay 2026, que eliminó fechas de clásicos y cuadrangulares para cerrar el torneo antes de junio, por el inicio del Mundial de la FIFA.
Sin embargo, la situación del Pereira va más allá del plano deportivo. En las últimas horas, la Superintendencia de Sociedades decidió someter al club a control, el máximo grado de supervisión previsto por la ley, tras verificar una situación crítica de orden jurídico, contable y administrativo. La entidad explicó que la medida busca proteger la estabilidad de la empresa, exigir planes de mejoramiento y realizar un seguimiento permanente a la gestión de sus administradores.
Según la Supersociedades, el control permitirá imponer correctivos, fortalecer el gobierno corporativo y facilitar una recuperación integral que garantice la sostenibilidad del club en el tiempo. El superintendente Billy Escobar Pérez subrayó que el objetivo central es proteger a los distintos grupos de interés que dependen del Deportivo Pereira, incluidos jugadores y trabajadores.

Las alertas sobre esta crisis no son nuevas. Desde noviembre, Acolfutpro había solicitado la intervención del club, denunciando incumplimientos en el pago de salarios, afiliaciones a la seguridad social y un deterioro patrimonial progresivo. El gremio recordó que incluso el Ministerio del Trabajo ordenó la suspensión de actividades y que el equipo llegó a alinear juveniles sin contrato ni cobertura en salud, una situación que evidenció la gravedad del problema.
Tras la decisión de la Superintendencia, Acolfutpro anunció que solicitará la remoción de la actual junta directiva, a la que responsabiliza por haber llevado al club a este escenario. Para la asociación, sin un cambio en la administración no será posible una recuperación real ni el respeto pleno de los derechos laborales.
Así, mientras la pelota vuelve a rodar en la Liga BetPlay, el Deportivo Pereira enfrenta un partido mucho más complejo fuera del campo: recuperar su estabilidad institucional y responder por una crisis que hoy lo tiene bajo la lupa de las autoridades y del fútbol colombiano.

