Uno de los mayores obstáculos para establecer bases humanas en la Luna es garantizar algo tan esencial como el aire para respirar. Transportar oxígeno desde la Tierra resulta extremadamente costoso y complejo, por lo que las agencias espaciales buscan formas de producirlo directamente en el satélite.

Un experimento reciente de la NASA sugiere que el propio suelo lunar podría ofrecer una solución. Utilizando energía solar concentrada, los investigadores lograron liberar oxígeno atrapado en el polvo de la superficie lunar, un avance que podría ser clave para las futuras misiones humanas.

El suelo de la Luna, conocido como regolito lunar, está formado por partículas finas generadas por miles de millones de años de impactos de meteoritos.

Aunque parece un material inerte, su composición química contiene una gran cantidad de oxígeno. De hecho, cerca de la mitad de su masa está formada por este elemento, aunque permanece atrapado dentro de minerales ricos en silicato.

El reto consiste en romper esos enlaces químicos para liberar el oxígeno y poder utilizarlo.

Para lograrlo, los ingenieros probaron un proceso conocido como reducción carbotérmica, una reacción química que utiliza calor extremo para separar el oxígeno de los minerales.

En el experimento, el calor necesario se generó mediante luz solar concentrada, dirigida hacia un reactor que calienta el regolito simulado a temperaturas muy altas.

Durante el proceso:

  • el oxígeno se libera de los minerales
  • se generan gases como monóxido de carbono
  • los sistemas de análisis detectan los productos de la reacción

Este proyecto experimental recibe el nombre de CaRD.

El sistema CaRD combina varias tecnologías desarrolladas por diferentes equipos científicos. Entre ellas se incluyen:

  • un reactor experimental de alta temperatura
  • espejos de precisión para concentrar la energía solar
  • sensores para analizar los gases producidos

Si esta tecnología se perfecciona, podría permitir que las bases lunares produzcan oxígeno respirable, agua e incluso combustible utilizando recursos disponibles en la propia superficie.

Esto reduciría drásticamente la cantidad de material que debe enviarse desde la Tierra, algo fundamental para hacer viable la exploración lunar a largo plazo.

Enviar recursos al espacio sigue siendo extremadamente caro. Cada kilogramo transportado implica miles de dólares en costos de lanzamiento.

Por eso, uno de los principios clave de la exploración espacial moderna es el uso de recursos locales, una estrategia conocida como utilización de recursos in situ.

En lugar de llevar todo desde la Tierra, los astronautas podrían aprovechar los materiales presentes en otros mundos para producir lo que necesitan.

Los investigadores creen que esta tecnología no se limitará a la Luna.

En el futuro, sistemas similares podrían emplearse en Marte, donde la atmósfera rica en dióxido de carbono podría transformarse en oxígeno y metano, dos recursos fundamentales para las misiones tripuladas.

Si estos métodos se desarrollan con éxito, la exploración espacial podría depender cada vez menos de grandes cargamentos enviados desde la Tierra y más de la capacidad de transformar polvo, rocas y gases locales en recursos vitales para los astronautas.

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