El artista venezolano Óscar Olivares logró un nuevo récord internacional al crear el mural de tapas recicladas más alto del mundo. La obra, finalizada el 18 de febrero de 2026, alcanza los 13 metros de altura y está compuesta por más de 100.000 tapas plásticas reutilizadas.
El mural retrata el rostro de una mujer con rasgos latinos, a la que el artista ha denominado “La Gioconda salvadoreña”, en un guiño contemporáneo a la icónica pintura renacentista.
Las tapas utilizadas fueron recolectadas por la Asociación Nacional de Recicladores de El Salvador y miembros de la comunidad, quienes participaron activamente en el proceso creativo.
El proyecto nació por invitación de la fundación Custom Made Stories, que busca revitalizar espacios urbanos a través del arte. La obra está ubicada en la colonia Zacamil, un sector que, según el propio Olivares, estuvo marcado por la violencia y que hoy se transforma en un “museo abierto”.
“Este sector estaba invadido por la violencia, por las pandillas y para muchas personas era totalmente impenetrable. El arte está transformándolo en un enorme museo abierto”, afirmó el artista.
Olivares comenzó su trayectoria como caricaturista deportivo a los 14 años. Su estilo con tapas plásticas surgió tras una visita a Francia, donde se inspiró en la técnica del puntillismo del pintor neoimpresionista Paul Signac.
“Así como se podía crear arte con puntos de color, las tapas de plástico también podían ser interpretadas como esos puntos que se mezclan en nuestra visión”, explicó.
Al regresar a Caracas, experimentó con la técnica recreando la figura de un ojo. Descubrió entonces que la distancia era clave para apreciar correctamente la imagen a gran escala. Desde 2019, comenzó a desarrollar murales monumentales que se convertirían en su sello artístico.
Con la obra en El Salvador, Olivares suma 46 murales elaborados con esta técnica y cerca de dos millones de tapas plásticas reutilizadas en distintos países, entre ellos México, Panamá, Aruba, Arabia Saudita, Francia, Italia, Alemania, Suiza y Venezuela.
En su país natal recibió el premio Mara de Oro en 2017, reconocimiento a la excelencia artística. Además, fundó en 2019 su propia academia de dibujo, que ha formado a más de 3.000 estudiantes y ofrece un programa de becas para 100 jóvenes cada año.
Más allá del récord, el artista subraya el valor social y ambiental de sus proyectos. A través de la reutilización de plástico y el trabajo colectivo, sus murales buscan transformar espacios y generar sentido de pertenencia.
“Tal vez, el hecho de crear es el estado más elevado del amor”, expresó en redes sociales al culminar la obra.
El mural de “La Gioconda salvadoreña” no solo marca un hito en dimensiones, sino también en impacto comunitario, consolidando a Óscar Olivares como uno de los referentes latinoamericanos del arte urbano sostenible.

