Un juez federal de Estados Unidos ordenó la liberación inmediata de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, y de su padre, quienes permanecían retenidos en un centro de detención familiar en Dilley, Texas, tras haber sido arrestados por agentes de inmigración en Minnesota.
La decisión establece que ambos deben quedar en libertad a más tardar el próximo martes, mientras su caso migratorio continúa su curso en los tribunales. El fallo fue conocido luego de que CNN tuviera acceso a la orden judicial, que supone un duro revés para la política de detenciones impulsada por el Gobierno de Donald Trump.
En un dictamen inusualmente contundente, el juez Fred Biery cuestionó abiertamente la actuación del Ejecutivo y acusó a las autoridades de ignorar principios fundamentales de la democracia estadounidense. El magistrado comparó la situación actual con advertencias históricas recogidas en la Declaración de Independencia y denunció una deriva autoritaria.
Según el juez, el caso de Liam es consecuencia de una estrategia gubernamental centrada en cumplir cuotas diarias de deportación, incluso a costa de provocar daños emocionales severos en niños. En su escrito, sostuvo que el Estado actuó sin humanidad ni criterio, y alertó sobre el deterioro del Estado de derecho.
Liam y su padre fueron arrestados a finales de enero frente a su vivienda, en un suburbio de Minneapolis cubierto por la nieve. Posteriormente, ambos fueron trasladados a más de 2.000 kilómetros, a un centro de detención en Texas destinado a familias migrantes, donde han permanecido durante más de una semana.
El congresista demócrata Joaquín Castro, quien visitó al niño y a su padre en el centro de detención, aseguró que Liam se encontraba visiblemente afectado. Según relató, el menor había dejado de comer con normalidad, dormía en exceso y preguntaba constantemente por su madre y sus compañeros de escuela.
El caso no es aislado. De acuerdo con el distrito escolar de Columbia Heights, Liam es el cuarto estudiante detenido por agentes migratorios en un periodo de dos semanas, lo que ha generado alarma entre autoridades educativas y comunidades locales.
Familiares, líderes comunitarios y autoridades escolares han acusado a ICE de utilizar al niño como una forma de presión para obligar a su madre a salir de la vivienda. Testigos afirmaron que los agentes intentaron que el menor tocara la puerta para verificar si había más personas dentro.
El Departamento de Seguridad Nacional, sin embargo, ha negado estas acusaciones. Según su versión, el padre del niño habría huido inicialmente, dejando al menor solo, y la madre se habría negado a hacerse cargo de él. ICE sostiene que actuó conforme a los deseos del padre y que nunca utilizó al niño como “cebo”.
La familia de Liam es originaria de Ecuador y, según su abogado, ingresó legalmente a Estados Unidos en diciembre de 2024 para solicitar asilo. El padre no presenta antecedentes penales ni en Minnesota ni en Ecuador, de acuerdo con registros oficiales.
Aunque el juez reconoció que el proceso migratorio podría eventualmente terminar en una deportación, subrayó que ese resultado debería darse mediante procedimientos ordenados y respetuosos de la dignidad humana, y no a través de acciones que, en sus palabras, “traumatizan innecesariamente a los niños”.

