La batalla legal entre el Gobierno de Estados Unidos y dos gigantes de la industria musical ya está en marcha. El Departamento de Justicia estadounidense ha iniciado el juicio contra Live Nation y Ticketmaster, empresas acusadas de dominar el mercado de conciertos y venta de entradas en el país.

El proceso surge a raíz de una demanda presentada en 2024, en la que las autoridades sostienen que ambas compañías controlan gran parte del sector y utilizan ese poder para limitar la competencia. Según la acusación, las empresas habrían consolidado su dominio desde la promoción de conciertos hasta la distribución de entradas, dificultando que otras compañías puedan competir en igualdad de condiciones.

Durante el inicio del juicio, el abogado del Departamento de Justicia, David Dahlquist, afirmó ante el jurado que la industria de los conciertos atraviesa una crisis debido al control que ejercen Ticketmaster y su empresa matriz, Live Nation. Según el representante del Gobierno, el poder de estas compañías ha provocado un aumento en los precios que pagan los consumidores. Dahlquist describió el caso como un ejemplo del impacto que puede tener un monopolio en el funcionamiento de un mercado. En su intervención, señaló que la industria de la venta de entradas para conciertos se encuentra “rota”.

Entre las prácticas señaladas por el Departamento de Justicia se encuentran contratos a largo plazo, de entre cinco y siete años, que según la acusación impedirían que los recintos trabajen con empresas rivales o utilicen múltiples plataformas de venta. Live Nation y Ticketmaster han negado las acusaciones de comportamiento monopólico.

El abogado de Live Nation, David Marriott, afirmó que las cifras demostrarán que la empresa no tiene un control absoluto del mercado. Según su defensa, los datos mostrarán que la compañía no posee el poder de monopolio que denuncia el Gobierno. El juez Arun Subramanian explicó al jurado que las pruebas se presentarán a lo largo de las próximas seis semanas, periodo durante el cual también podrían declarar algunas de las figuras más influyentes de la industria musical. Entre los testigos previstos se encuentran el director ejecutivo de Live Nation, Michael Rapino, y el presidente de la compañía, Joe Berchtold.

Actualmente, Live Nation concentra una gran parte del negocio de los conciertos en Estados Unidos. Según los datos mencionados en el juicio, la empresa controla al menos el 80 % del mercado de venta de entradas para conciertos y participa en más del 60 % de la promoción de espectáculos. Además, la compañía representa a más de 400 artistas.

La actual estructura del mercado se consolidó en 2010, cuando Live Nation se fusionó con Ticketmaster, empresa fundada en 1976 y considerada el mayor vendedor de entradas del mundo para conciertos, eventos deportivos y espectáculos teatrales.

El debate sobre el dominio de estas empresas volvió a intensificarse durante la preventa de la gira “The Eras Tour” de Taylor Swift. Según explicó el abogado del Gobierno, la plataforma de Ticketmaster colapsó cuando miles de fans intentaron comprar entradas al mismo tiempo. El sistema también se vio saturado por bots que adquirían boletos para revenderlos posteriormente en mercados secundarios.

La situación provocó un amplio debate público y llegó incluso al Congreso estadounidense, donde se realizaron audiencias para analizar posibles medidas que protegieran a los consumidores. Las críticas contra Ticketmaster no son nuevas. El enfrentamiento entre la compañía y algunos artistas se remonta a décadas atrás.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 1994, cuando la banda Pearl Jam acusó a la empresa de prácticas injustas. Sin embargo, en ese momento el Departamento de Justicia decidió no presentar cargos. En la actualidad, Live Nation defiende que los precios de los conciertos no los fija la empresa, sino los propios artistas y sus equipos. La compañía también sostiene que su actividad permite llevar espectáculos a millones de personas. Según su defensa, en 2025 Live Nation facilitará que 159 millones de personas asistan a conciertos de más de 11.000 artistas en alrededor de 55.000 eventos.

Durante su intervención, la defensa de Live Nation también afirmó que el Gobierno ha exagerado las ganancias de Ticketmaster. Según explicó, la empresa recibe alrededor de cinco dólares por entrada y, después de descontar gastos, obtiene menos de dos dólares de beneficio. Para la compañía, su papel en el sector es facilitar que artistas y público puedan conectarse a través de la música. Sin embargo, el resultado del juicio podría tener consecuencias importantes para el futuro del mercado de conciertos en Estados Unidos.

A lo largo de las próximas semanas, el tribunal analizará si el dominio de estas empresas constituye realmente un monopolio o si se trata simplemente de una posición fuerte dentro de una industria altamente competitiva.

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