Protagonista indirecto tras los seis oros de Johannes Klaebo en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina, que acercan al noruego a sus ocho títulos olímpicos logrados en Pekín 2008, Michael Phelps volvió al foco mediático por sus declaraciones en el podcast Whoop.

El estadounidense, poseedor de 23 medallas de oro olímpicas —récord absoluto del olimpismo—, se abrió sobre su salud mental y su experiencia en el equipo nacional.

“No quiero que mis hijos naden, no quiero que sufran lo que yo pasé durante más de 20 años con el equipo de los Estados Unidos”, afirmó el exnadador.

Phelps reconoció que durante años no se vio como una persona, sino como una máquina de ganar: “Durante mi carrera, me miraba en el espejo y veía a alguien con gafas y un gorro. No veía a alguien con emociones. Me veía como el tío que ganó unos cuantos oros y rompió unos cuantos récords del mundo, nunca me vi como un ser humano”.

Ahora, asegura, ha logrado reconciliarse consigo mismo: “Ahora me gusta cómo soy”.

El exdeportista también habló abiertamente sobre su lucha contra la depresión y la ansiedad. Contó que mantiene un chat privado con otras figuras públicas que han atravesado situaciones similares, entre ellas el actor y exluchador Dwayne Johnson.

“Podemos escribirnos sea la hora que sea. He aprendido que no estar bien está bien, porque mi viaje con la salud mental nunca se acaba, pero cuidarse es una victoria”, explicó.

Phelps también se declaró admirador del libro The Power of Now, del autor Eckhart Tolle, texto que asegura haber leído en múltiples ocasiones.

Más allá del plano personal, Phelps fue especialmente crítico con USA Swimming y con la gestión de la federación estadounidense. De cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, su visión es preocupante.

“Hemos sido dominantes durante décadas, pero el resto del mundo nos ha pillado. Australia está en cada podio, hay muchos países que están escuchando su himno nacional”, advirtió.

Incluso fue más tajante: “Espero que algo cambie antes de Los Ángeles 2028, porque ya vamos tarde”.

El exnadador lamentó que sus intentos por colaborar con la federación hayan sido rechazados: “Ellos me han cerrado la puerta en la cara y me han dicho que me perdiera. Lo único que quiero es ayudar a los deportistas”.

Phelps también cuestionó la gestión interna del organismo, señalando falta de transparencia y liderazgo. Recordó que, tras su experiencia en los Juegos de Pekín 2008, cuando necesitó tratamiento, algunos terapeutas le respondieron que estaban fuera de horario laboral.

“Los deportistas deben ser tratados mejor, y no pararé hasta conseguirlo”, concluyó.

El nadador más exitoso de todos los tiempos deja así una reflexión que trasciende el deporte: el éxito no siempre protege de la fragilidad, y la salud mental sigue siendo una asignatura pendiente incluso en la élite olímpica.

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