Durante más de cinco años, Aurelio Aureliano fue uno de los perros que aguardó en silencio una oportunidad. Su vida transcurrió entre rutinas de cuidado y llamados a la adopción en la Unidad de Cuidado Animal de Bogotá, administrada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), donde llegó tras una urgencia veterinaria que marcó el inicio de una larga espera.
Con el paso del tiempo, Aurelio demostró ser un perro activo, cariñoso y sociable. Se adaptaba fácilmente a distintos espacios, disfrutaba de los paseos, los juegos y el contacto humano, pero aun así las familias interesadas no aparecían. Su edad fue, durante años, una barrera silenciosa que lo mantuvo en el refugio más tiempo del esperado.
En 2024, el IDPYBA volvió a compartir su historia destacando su buen estado de salud física y emocional. Para entonces, ya había superado los ocho años de edad y acumulaba más de cinco años bajo protección institucional. A pesar de ello, seguía mostrando un temperamento tranquilo, obediente y lleno de afecto.
La oportunidad definitiva llegó en diciembre de 2025 gracias al programa Hogar de Paso Navideño, una iniciativa que busca ofrecer estancias temporales a animales en adopción. Durante diez días, Aurelio convivió con una familia que rápidamente se encariñó con él. Lo que comenzó como una experiencia provisional terminó convirtiéndose en una decisión permanente.
“En estos diez dias Aurelio Aureliano hizo solo méritos para ganarse su puesto en esta familia”, «nos enamoró», «va a ser su hogar para todo la vida» fueron las palabras expresadas por la familia en un video compartido por la entidad distrital, resaltando su ternura y buena convivencia.
Hoy, ya lejos del refugio, Aurelio Aureliano, ahora Obi Wan forma parte de un hogar definitivo. Su historia se vuelve especialmente significativa en un contexto donde decenas de miles de perros y gatos continúan en situación de abandono en Bogotá.
Desde el IDPYBA reiteraron el llamado a optar por la adopción responsable y a no descartar a los animales adultos, recordando que, como Aurelio, muchos esperan durante años una segunda oportunidad para dar y recibir amor.

