La junta directiva de Ecopetrol definió una salida transitoria para su presidente, Ricardo Roa Barragán, en medio de los procesos judiciales que enfrenta y la presión interna sobre su continuidad. El directivo no dejará el cargo de forma definitiva, pero se apartará temporalmente mediante un esquema que combina vacaciones y una licencia no remunerada, mientras se mantiene la incertidumbre sobre su futuro en la compañía.
La decisión fue adoptada el 6 de abril de 2026, tras varias sesiones sin consenso en el máximo órgano de gobierno corporativo. Según lo aprobado, Roa iniciará vacaciones desde el 7 de abril hasta el 27 de mayo, y posteriormente tomará una licencia no remunerada por 30 días calendario, a partir del 28 de mayo. Este cronograma extiende su ausencia hasta finales de junio, en un periodo que coincide con el calendario electoral presidencial en Colombia.
En su reemplazo, la junta designó como presidente encargado a Juan Carlos Hurtado Parra, actual vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos y primer suplente del presidente. Hurtado cuenta con cerca de tres décadas de experiencia en el sector energético, ha ocupado cargos clave dentro de la compañía y en la Transportadora de Gas Internacional, y asume la conducción de la petrolera en un contexto de retos operativos y financieros.
La salida temporal de Roa se produce mientras avanza su situación judicial. La Fiscalía General de la Nación le imputó cargos por presunto tráfico de influencias y lo citó a una nueva audiencia por el delito de violación de topes electorales. Según la tesis del ente acusador, el directivo habría intervenido para favorecer la adjudicación de un contrato de regasificación a una empresa vinculada a un empresario cercano, en un proceso relacionado con una filial de Ecopetrol.
A estos señalamientos se suma la investigación por la adquisición de un apartamento en el norte de Bogotá, operación que también hace parte del expediente judicial. En este contexto, no se descarta la formulación de nuevos cargos, lo que ha incrementado la presión sobre su permanencia en la presidencia de la empresa más importante del país.
La discusión al interior de la junta directiva ha sido compleja y prolongada. Desde marzo se han realizado al menos cuatro reuniones para abordar el caso, en medio de solicitudes de la Unión Sindical Obrera (USO) que exigían la salida del directivo y advertían sobre posibles movilizaciones. También influyeron los reparos de accionistas y la necesidad de evaluar los riesgos reputacionales para una compañía listada en mercados internacionales.
En paralelo, la decisión quedó atravesada por el contexto político. La ausencia de Roa coincide con el proceso electoral que definirá al sucesor de Gustavo Petro, lo que abre la posibilidad de que el próximo gobierno incida en la designación del presidente de Ecopetrol. Mientras tanto, la compañía queda bajo una dirección encargada, a la espera de una definición de fondo sobre el futuro de su actual presidente.

